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Jens Spahn, el jefe del grupo parlamentario de la Unión Cristiano Demócrata

Jens Spahn, el jefe del grupo parlamentario de la Unión Cristiano Demócrata@jensspahn

Alemania

La paternidad subrogada del líder parlamentario de Merz desata una gran polémica y provoca su dimisión

El hasta hora jefe del grupo parlamentario de la Unión Demócrata Cristiana ha tenido un hijo con su pareja a través de un vientre de alquiler, algo prohibido en Alemania, por lo que recurrieron a la paternidad subrogada en Estados Unidos

«Ya somos familia», publicó este jueves en Instagram Daniel Funke junto a un selfie en el que aparecía también su marido llevando un carrito de bebé. La polémica estaba servida porque su pareja homosexual es Jens Spahn y porque el bebé ha sido fruto de la gestación subrogada, lo que habitualmente se conoce como «vientre de alquiler», que está prohibida en Alemania, por que lo hicieron en Estados Unidos.

Jens Spahn, de 47 años, es uno de los políticos alemanes mejor valorados en las encuestas. Hasta ahora era el jefe del grupo parlamentario de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y muchos le veían como el más probable sucesor del actual canciller, Friedrich Merz, al frente del partido y, quizá, también del Gobierno. Su popularidad se forjó principalmente durante los inicios de la pandemia, cuando era ministro de Sanidad. Día tras día se colaba en los hogares alemanes a través de los informes del avance de la enfermedad y los consejos para bajar la curva de contagios.

Sin embargo, tanto la posición de su partido como de la propia Iglesia Católica es de rechazo absoluto a toda forma de maternidad subrogada. Esta postura quedó reafirmada en la declaración Dignitas infinita, publicada por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe en abril de 2024 y aprobada por el Papa Francisco. «Considero deplorable la práctica de la llamada maternidad subrogada, que ofende gravemente la dignidad de la mujer y del niño; y se basa en la explotación de la situación de necesidad material de la madre», explica en ella el Pontífice. «Un hijo es siempre un don y nunca el objeto de un contrato», resume.

Críticas dentro y fuera de su partido

Por eso no se han hecho esperar las críticas, que han llegado incluso dentro de su propio partido, aunque también desde los partidos de la oposición. «Siempre es mejor vivir de acuerdo con lo que uno escribe en el programa de su propio partido y con lo que espera políticamente de los demás», dijo por ejemplo Felix Banaszak, líder de Los Verdes, partido que acusó de «doble rasero» a Spahn y le exigió dar explicaciones en el Bundestag. No obstante, Banaszak aclaró que no entraba a juzgar la decisión personal del líder del grupo parlamentario de la Unión y le deseó «lo mejor» como padre.

«La gestación subrogada está prohibida en Alemania, y con razón. No es correcto que los políticos utilicen su poder y su dinero para eludir esta norma», declaró a la revista Focus el presidente de la asociación de mayores de la CDU, Hubert Hüppe. Este se ha mostrado «personalmente consternado» y ha recordado que «como CDU, tenemos una resolución clara del congreso federal del partido que rechaza la gestación subrogada». Y lamenta que «la CDU era el partido considerado con la postura más clara sobre esta cuestión».

La postura del partido, sin embargo, no ha cambiado

La resolución del Congreso de la CDU a la que se refiere Hüppe se declaraba en contra no sólo de la maternidad subrogada por motivos económicos, sino también de la conocida como «altruista», para evitar «abusos, explotación y riesgos para la salud». Desde la Unión de Mujeres, dentro del propio partido, han reiterado que «no hay ninguna razón para cambiar nada en la legislación vigente sobre el tema de la maternidad subrogada».

El Ministerio de Familia recordó tras el anuncio de Spahn que es una práctica prohibida en Alemania. Y que lo va a seguir siendo. «El acuerdo de coalición no contempla ningún cambio en la situación jurídica actual», declaró un portavoz ministerial. Spahn no ha cometido ninguna ilegalidad, ya que la normativa alemana no impide recurrir a la gestación subrogada en un país en el que sí que sea legal, como es (con limitaciones) Estados Unidos, y registrar luego al bebé en Alemania. Además, al confirmar él mismo la noticia al diario Bild recalcó que había sido Funke el padre biológico: «Él ha sido padre, y yo con él», dijo.

«No deberían traicionar sus propios valores»

Sin embargo, como le recrimina el columnista Reinhard Müller desde la portada del Frankfurter Allgemeine Zeigung, uno de los periódicos más influyentes de Alemania, «los partidos no deberían traicionar sus propios valores». «Cualquiera que se considere cristiano (...) debería esforzarse por mantener, al menos, un mínimo vínculo con ese sentimiento», escribió. El reconocido jurista advierte a Spahn de que «lo privado deja de ser privado cuando uno mismo lo hace público».

Y le recuerda que también «el niño tiene sus propios derechos» y que el criterio «para el reconocimiento de la gestación subrogada en el extranjero» es precisamente «el bienestar del menor». «Es cierto que el buen Dios se alegra por cada niño. Sin embargo, no se debería celebrar en su nombre cualquier forma de concepción de un niño», concluye.

Spahn ha reaccionado finalmente esta tarde a la polémica. «Estuve indeciso durante mucho tiempo, pero fue precisamente a través de esta lucha y de reflexionar sobre el tema que nos decidimos por este camino», dijo. Y añadió que, «como cristiano» sabía que «una cosa es pura doctrina y otra es la vida real». Lo ha hecho en declaraciones a un podcast de Bild en el que ha puesto su cargo a disposición del partido después del receso estival. «Una cosa tengo clara: para mí, y esto se me hace más evidente cada hora que pasa, no hay nada más importante que mi familia».

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