Fundado en 1910
CrónicaLidia FernándezVarsovia

Letonia rompe lazos comerciales con Rusia: veta la importación de libros, periódicos y videojuegos

El Parlamento letón amplía las restricciones a productos rusos y bielorrusos para reducir la dependencia económica y limitar la entrada de materiales que considera susceptibles de servir como instrumentos de propaganda

La primera ministra de Letonia, Evika Siliņa, durante su visita a la fragata española F-102Fuer

La guerra de Ucrania continúa extendiendo sus efectos mucho más allá del frente militar. Cuatro años después del inicio de la invasión rusa, Letonia ha decidido endurecer aún más su política de distanciamiento respecto a Moscú y Minsk con una medida que afecta a productos de consumo cotidianos. Entre ellos figuran los libros, los periódicos, las revistas y los videojuegos.

La decisión ha sido aprobada esta semana por el Parlamento letón (Saeima) mediante una reforma de la legislación sobre apoyo a la población civil de Ucrania. La norma introduce una prohibición nacional para importar determinados bienes industriales originarios de Rusia y Bielorrusia que hasta ahora no estaban incluidos en los regímenes de sanciones de la Unión Europea.

Letonia no prohíbe leer libros rusos ni poseer videojuegos desarrollados en Rusia, tampoco veta la lengua rusa ni la circulación de publicaciones ya existentes en el país. Lo que impide es la importación comercial de productos cuyo origen sea Rusia o Bielorrusia, incluso cuando lleguen al mercado letón a través de un tercer Estado.

La prohibición alcanza a una amplia gama de bienes de consumo. Además de libros, periódicos, revistas y videojuegos, incluye ropa, calzado, juguetes y material deportivo. La lista definitiva de productos será concretada por el Consejo de Ministros letón.

El Gobierno justifica la iniciativa por una doble razón. Por un lado, pretende reducir al mínimo las relaciones económicas que todavía mantiene con Rusia y Bielorrusia desde el comienzo de la invasión de Ucrania. Por otro, considera que algunos de estos productos, especialmente las publicaciones impresas y determinados contenidos culturales o de entretenimiento, pueden convertirse en canales para difundir propaganda y desinformación favorables al Kremlin.

La medida forma parte de una estrategia que Letonia viene desarrollando desde 2022. Como Estado fronterizo con Rusia y aliado firme de Ucrania, el país báltico ha impulsado sucesivas restricciones comerciales que, en muchos casos, han ido más allá de las sanciones comunes aprobadas por la Unión Europea. El propio Gobierno letón había manifestado en los últimos meses su intención de avanzar hacia una política de reducción prácticamente total de los vínculos comerciales con el que define como «Estado agresor».

El proyecto fue preparado por el Ministerio de Asuntos Exteriores después de que el Ejecutivo encargara la elaboración de nuevas medidas para limitar el comercio con Rusia. Posteriormente, fue tramitado por la vía de urgencia en el Parlamento y aprobado el mismo día en que la Unión Europea dio luz verde a un nuevo paquete de sanciones contra Moscú.

Desde el punto de vista económico, el impacto directo de la prohibición resulta relativamente reducido. Los productos que pasan a estar afectados representaron importaciones por valor de 12,5 millones de euros durante 2025. Esa cifra equivale aproximadamente al 6,5 % de todas las importaciones que Letonia aún realizaba desde Rusia y Bielorrusia y apenas al 0,05 % del conjunto de las importaciones del país. Las autoridades letonas presentan estos datos como prueba de que el coste económico interno es limitado, mientras que el objetivo político consiste en eliminar los vínculos comerciales que todavía permanecían abiertos.

La ley entrará en vigor en los próximos días y, salvo que el Parlamento decida modificarla antes, las restricciones permanecerán vigentes hasta el 1 de julio de 2027.

Hasta el momento, no consta una reacción oficial pública por parte de los gobiernos de Rusia ni de Bielorrusia respecto a esta prohibición. La medida en un contexto de deterioro continuado de las relaciones entre Letonia y ambos países desde el inicio de la guerra a gran escala en Ucrania, marcado por sucesivas restricciones comerciales, diplomáticas y de seguridad impulsadas por Riga.