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«Entre la pluma y la política»: historias de la Historia del excanciller chileno Roberto Ampuero

La diferencia entre un sueño y un proyecto no era la misma para Trump que para Piñera. ¿Por qué el presidente chileno se atrevió a sentarse en la butaca del despacho Oval? ¿Qué pasó con el Rey Juan Carlos o con Bolsonaro? Son preguntas con respuesta en este libro

Roberto Ampuero, ex canciller, ex ministro de Cultura, embajador en España...

Roberto Ampuero ha ordenado, revisado y editado las notas que escribió a mano durante la pandemia. En la soledad de la residencia del ex embajador de Chile en Madrid, no le hizo falta tener la «prodigiosa memoria» de la que podía presumir el presidente Sebastián Piñera. Ampuero había salido del ministerio de Relaciones Exteriores directamente en misión a España.

Todo estaba reciente y tenía tiempo para reflexionar. Confinado por el Covid en el espléndido palacete de la Moraleja, –con su mujer, Ana Lucrecia y su hijos a miles de kilómetros– Ampuero aprovechó el tiempo muerto para escribir, escribir y escribir una recopilación de capítulos de la historia que son su historia como Canciller.

A Roberto Ampuero la segunda legislatura de Piñera le tenía reservado la jefatura de la Diplomacia. El puesto nunca estuvo en su horizonte, a pesar de que el presidente que murió en un fatal accidente de helicóptero, en febrero de 2024,le había llamado en varias ocasiones interesado en saber si podía contar de nuevo con «su colaboración», ya que en la primera fue ministro de Cultura.

Entre la pluma y la política, es el título de esta recopilación de crónicas del recuerdo de un «intelectual», –término enigmático para Piñera–, que estuvo en varias embajadas y al frente del ministerio de Exteriores en años complicados para Chile.

Este libro no es una novela, es el recorrido fiel de un hombre sin ambiciones políticas y quizás, por esa razón, fue y sigue siendo libre de contar las experiencias vividas como las sintió, desde dentro y fuera de los muros del emblemático y antiguo Hotel Carrera, hoy sede de la Cancillería.

El Ampuero escritor, periodista y político –aunque no se identifique con ese perfil– describe escenas formidables. Algunas, sin duda, deberían trasladarse a los libros de texto. La historia, en la mayoría de las ocasiones, se entiende mucho mejor cuando están enriquecidas con anécdotas que despejan dudas y aclaran reacciones o decisiones de jefes de Estado.

La diferencia entre un sueño y un proyecto no era la misma para Donald Trump que para Sebastián Piñera. Explicar porque el presidente chileno se atrevió a sentarse en la butaca del despacho Oval del estadounidenses es un chascarrillo con trasfondo de orgullo de Estado y ser testigo de las consecuencias dolorosas del atentad a un Jair Bolsonaro demacrado, no es poca cosa.

En este libro escrito con agilidad periodística y discreción para no herir susceptibilidades, se encuentran respuesta a no pocas preguntas. Escrito mientras Ampuero sufría desde la distancia cómo se cocinaba el estallido social de Chile y veía caer la nieve durante la implacable Filomena, «la nevada del siglo», como la describe él hay retratos de líderes y perfiles definitivos. Una anécdota invita a la sonrisa, en un encuentro con Donald Trump el presidente de Estados Unidos le preguntó: «¿En Chile llueve?»

La eterna imagen del Rey Juan Carlos en las reuniones oficiales con americana, aunque cayeran a plomo 40 grados, se explica en una de las 454 páginas de Entre la pluma y la política. «No hay Rey en camisa». le confía el soberano en el almuerzo tras la investidura de Piñera del 11 de marzo de 2018. Ampuero, solidario, le acompañaría en el desafío que le haría traspirar como un jugador de «La Roja», como originalmente se conocía a la selección chilena y Piñera, aunque Ampuero esto no lo menciona, solía recordar.

La primera misión en Cancillería de Ampuero no era fácil: el fallo de la Corte Internacional de La Haya sobre el tema que a Bolivia le desespera desde que perdió la guerra del Pacífico en 1884 y se quedó sin salida al mar. Piñera, al que trató de usted y salvo ocasión excepcional y en privado tuteó, le dio carta blanca. Había que tender puentes.

Las relaciones entre Estados Unidos y Chile, el vínculo con China y el problema de Taiwán, la creación de Prosur, el caso de Venezuela o el patinazo del presidente en Cúcuta, se recogen fielmente con explicaciones desconocidas que ilustran zonas poco iluminadas hasta ahora.

Entre la pluma y la política, también refleja un modo de hacer política y el perfil de un jefe de Estado que parece pedir perdón cuando destituye a un colaborador así como las malas artes e influencia del Foro de SaoPaulo y de esa izquierda que aprovechó la debilidad de un presidente para incendiar Chile.

El peso de Alemania se cuela en ocasiones entre esos recuerdos del autor que también firmó, Nunca volveré a Berlín. Hoy Roberto Ampuero es embajador de Chile en Naciones Unidas, un espacio donde podrá exponer sus reflexiones y aclararnos qué sentido tiene el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, si puede estar presidido por dictaduras como la de Cuba, Rusia o Libia.