La primera ministra italiana, Giorgia Meloni (izq.), conversa con el presidente Pedro Sánchez durante la cumbre extraordinaria de la UE en Bruselas
Italia y Dinamarca exigen endurecer los controles contra la inmigración ilegal y abrir centros de repatriación
«Nadie puede negar los impactos negativos de la inmigración ilegal en nuestras sociedades» señalan en el comunicado ambos gobiernos
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y su homóloga danesa, la socialdemócrata Mette Frederiksen, publicaron este lunes un comunicado conjunto en el que rechazan «la inmigración descontrolada» y piden centros de repatriación en terceros países.
«Entendemos que muchos puedan cuestionar nuestra colaboración. Provenimos de posiciones políticas muy diferentes y, desde luego, no coincidimos en todo. Somos las únicas dos mujeres jefas de gobierno en la UE. Una de nosotras dirige un gran país del sur; la otra, un pequeño país del norte. Pero nos une nuestro deseo de defender Europa», comienza la nota publicada en las redes sociales de Meloni.
Ambas afirman: «No aceptamos la inmigración descontrolada a Europa y hemos promovido una política de inmigración rigurosa, tanto en nuestros países como en Europa».
Italia introdujo controles en aeropuertos y puertos para los viajeros procedentes de España después de lo acontecido en Ceuta y posteriormente el Gobierno español, ante la negativa italiana de levantarlos, impuso la misma medida para los que lleguen de Italia.
Las mandatarias aseguran que «nadie puede negar las consecuencias negativas de la inmigración ilegal en nuestras sociedades: aumento de los índices de delincuencia, creciente presión sobre los servicios públicos y erosión de la confianza pública».
Y agregan que esta situación «resulta especialmente grave cuando los inmigrantes ilegales, privados del derecho a permanecer en nuestros países, cometen delitos violentos, trafican con drogas o son responsables de violencia sexual».
Por ello, explican que su deber es «brindar respuestas concretas a los ciudadanos, especialmente a los más vulnerables, y garantizar una mayor seguridad y protección para nuestras comunidades».
Y piden que se establezcan «centros de repatriación en terceros países, así como otras soluciones innovadoras fuera de Europa», un proyecto que Italia ya ha realizado en Albania y ahora se piensa en algunos países africanos.
Asimismo aseveran que «el respeto a nuestras leyes debe ir de la mano del respeto a los valores europeos. Esto se aplica tanto a los inmigrantes irregulares como a los millones de ciudadanos extranjeros que residen legalmente en nuestros países y en toda Europa».
«Ambas estamos orgullosos del patrimonio cultural cristiano de Europa y queremos protegerlo. Esperamos que quienes vengan a nuestros países y elijan Europa como su hogar respeten nuestros valores y no intenten imponernos modelos de vida que no compartimos», señalan.
Para ambas mandatarias «esta es la manera correcta de proteger a Europa y nuestros valores comunes».