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El nominado del partido del Gobierno húngaro a la Presidencia del país, András Baka

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08/8/2026

El nominado del partido del Gobierno húngaro a la Presidencia del país, András BakaPRIMER MINISTRO DE HUNGRÍA / X

András Baka, antiguo presidente del Tribunal Supremo, ha sido elegido presidente de Hungría

El nuevo presidente ha tenido el apoyo de los 140 diputados del partido del Gobierno, el Tisza, de un total de 199 diputados

El Parlamento húngaro ha elegido este martes como jefe del Estado a András Baka, un jurista que en 2011 fue destituido como presidente del Tribunal Supremo por su oposición a los ataques a la independencia de la justicia del entonces primer ministro, Viktor Orbán.

El nuevo presidente ha tenido el apoyo de los 140 diputados del partido del Gobierno, el Tisza, de un total de 199 diputados. Seis legisladores del partido «Nuestra Patria» han votado en contra. Los 53 de «Fidesz», el partido de Orbán, no han participado.

Baka, de 73 años, había sido propuesto por el nuevo Gobierno del conservador Péter Magyar, que en la campaña para las elecciones del pasado abril prometió destituir a los altos cargos leales a Orbán, dentro de las medidas con las que quiere restablecer el Estado de derecho.

El recién elegido jefe de Estado es considerado como uno de los más destacados expertos húngaros en derecho europeo y en procedimientos constitucionales.

Baka nació en 1952 en Budapest, donde estudió derecho para después trabajar en la Academia de las Ciencias de Hungría, así como en varias universidades de Alemania, Estados Unidos y Francia como profesor invitado.

En las primeras elecciones legislativas tras la caída del Telón de Acero, en 1990, consiguió un escaño como candidato del partido de centro derecha Foro Democrático Húngaro, y un año después fue elegido como juez delegado por Hungría en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, donde trabajó hasta 2007.

En 2009, con el apoyo de la mayoría del Parlamento, ocupó el cargo de presidente del Tribunal Supremo.

Fue destituido por Orbán

Tras llegar Orbán al poder en 2010, Baka comenzó a cuestionar sus políticas, principalmente las relacionadas con el control del Gobierno sobre la judicatura.

En 2011 fue destituido de su cargo en el Supremo por esas críticas y en 2016 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictaminó que ese despido fue contrario a las normas comunitarias.

Según el analista Zoltán Lakner, Baka «podría restaurar el respeto social hacia el cargo del presidente de la República», pero tendrá que enfrentar expectativas sociales contradictorias, por un lado la de respaldar la transición iniciada por Magyar y, al mismo tiempo, mantener su autonomía respecto al Gobierno.

En una reciente entrevista, el mismo Baka aseguró que «quien tiene mayoría de dos tercios (en el Parlamento) no puede hacer todo lo que quiera» y agregó que para consumar la transición democrática no basta con cambiar a los altos cargos.

El papel del presidente en Hungría, con un mandato de cinco años, es esencialmente protocolario sin apenas contribuciones ejecutivas.

Magyar ha anunciado que el nuevo presidente ocupará el cargo hasta la redacción de una nueva Constitución –un proceso que comenzará en otoño–, y que esa reforma podría afectar a las competencias y a la forma de elección del jefe de Estado.

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