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Hombres afganos con banderas del régimen talibán en una calle de Kandahar

Hombres afganos con banderas del régimen talibán en una calle de KandaharSanaullah Seiam / AFP

Los talibanes celebran el quinto aniversario de su regreso al poder y piden al mundo que cooperen con su régimen

En Afganistán está prohibido escuchar música, ver películas de ficción, los hombres deben llevar barba y a las mujeres cubrirse totalmente de pies a cabeza

Una ceremonia multitudinaria reunió este sábado en Kabul a altos cargos del régimen talibán con la representación diplomática en el país, medios de comunicación y miembros del movimiento para conmemorar cinco años de su retorno al poder tras la retirada de las tropas estadounidenses en 2021.

Sentados en asientos de primera fila reservados con carteles en inglés, diplomáticos extranjeros de diversa procedencia, desde delegados de países árabes hasta diplomáticos occidentales, asistieron a la multitudinaria ceremonia en el auditorio Loya Jirga de la capital.

Durante el acto, que reunió a más de un millar de personas y en la que intervinieron altos líderes del régimen como el viceprimer ministro, el ministro de Exteriores, Amir Khan Muttaqi, y el titular de Hajj y Asuntos Religiosos, Noor Mohammad Saqib, los talibanes centraron su discurso en la necesidad de abrirse al mundo.

Acto de celebración del retorno de los talibanes al poder en la ciudad de Ghazni en Afganistán

Acto de celebración del retorno de los talibanes al poder en la ciudad de Ghazni en AfganistánMohammad Faisal Naweed / AFP

«A lo largo de los últimos cinco años, podemos dividir a los países del mundo en dos grupos. Un grupo consta de aquellos que se han relacionado con el Emirato Islámico de Afganistán. Esos países se beneficiaron y obtuvieron ganancias de ello», dijo en su discurso el jefe de la diplomacia afgana, Amir Khan Muttaqi.

«Aquellos países que no se han relacionado deberían decir qué han logrado, qué beneficio han obtenido y qué resultados ha producido su política negativa. Deberían reconsiderar sus políticas y avanzar hacia una política de cooperación», subrayó Muttaqi al público.

Un mandato sustentado en la ley islámica

Las intervenciones de los líderes justificaron lo ocurrido en 2021 como la prueba de la resistencia frente a la imposición de modelos traídos de Occidente y el rechazo a ideologías como el socialismo o la democracia liberal.

«Nuestra batalla anterior no fue porque quisiéramos las minas o tuviéramos otros intereses terrenales; fue porque Estados Unidos y la OTAN querían imponer un sistema no islámico y occidental», afirmó el ministro de Asuntos Religiosos, Noor Mohammad Saqib.

Mujeres afganas graban con sus móviles la celebración de los talibanes en una calle de Kandahar

Mujeres afganas graban con sus móviles la celebración de los talibanes en una calle de KandaharSanaullah Seiam / AFP

En materia de seguridad, el régimen advirtió a terceros países de no repetir las «experiencias fallidas» del pasado de respaldar a facciones armadas, en un guiño al conflicto con Pakistán, y reafirmó que no permitirán que el territorio afgano sea utilizado como una amenaza contra ningún país.

«Si Afganistán no representa una amenaza para nadie, ¿qué derecho tiene alguien de atacar Afganistán? Y no pueden hacerlo», aseveró Muttaqi en su intervención.

La Radio y Televisión de Afganistán (RTA) emitió después un mensaje en vídeo del ministro del Interior, Sirajuddin Haqqani, segundo del régimen, grabado desde una ubicación no revelada por razones de seguridad.

Haqqani rememoró los inicios de la insurgencia en 2001 frente a la superioridad técnica de las fuerzas aliadas y defendió que la reorganización del grupo y la presión militar terminaron por forzar las negociaciones de Doha.

«La yihad comenzó en cuestión de dos años, y se estableció la organización y coordinación. Como resultado de los sacrificios de miles de atacantes suicidas, el enemigo se vio obligado a buscar una salida y eventualmente entabló negociaciones con el Talibán en Doha», afirmó Haqqani.

Mientras, fuera del auditorio, las celebraciones tomaron las calles del país con filas de vehículos tipo Ranger que desfilaban portando la bandera blanca del régimen, mientras desde el aire, una flota de helicópteros lanzó miles de flores desde el cielo para enmarcar lo que la cúpula afgana califica como su «Día de la Victoria».

«Vivir en una tumba»

Mientras tanto, Fiona Frazer, directora de la sección dedicada a los derechos humanos en la misión de la ONU en Afganistán señaló a la Afp, que «los afganos han tenido que sufrir, en los últimos cinco años, la introducción y la consolidación de unas restricciones agobiantes en casi cada ámbito de su vida y de los derechos humanos».

Con los talibanes, está prohibido escuchar música, ver películas de ficción o que funcionarios y estudiantes tengan celulares inteligentes.

También implementaron los castigos corporales y obligan a los hombres a llevar barba y a las mujeres a que se cubran totalmente de pies a cabeza.

Ellas son el principal blanco del gobierno y tienen prohibido poner un pie en parques y gimnasios y no se les permite acceder a la mayoría de trabajos.

Afganistán es el único país del mundo que prohíbe a las chicas hacer estudios de secundaria o ir a la universidad. La Corte Penal Internacional emitió órdenes de arresto contra dos altos funcionarios talibanes, incluido el jefe supremo, Hibatullah Akhundzada, por «persecución» de las mujeres.

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