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Encuentro entre el primer ministro canadiense, Mark Carney, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, el año pasado en RomaDPA vía Europa Press

Canadá busca el acercamiento a Europa tras su enfado con Estados Unidos

El primer ministro, Mark Carney, acudirá a Estrasburgo (Francia) para escuchar el discurso del Estado de la Unión de Von der Leyen

El primer ministro canadiense, Mark Carney, se convertirá el próximo 16 de septiembre en el primer presidente de Gobierno no europeo que asiste en persona al discurso del Estado de la Unión Europea que marca el inicio del curso político en Europa.

De esta manera, el país norteamericano busca un acercamiento a la Unión Europea después de su enfrentamiento con Estados Unidos tras la imposición de aranceles del 50 % declarada por el presidente estadounidense, Donald Trump, y la respuesta con una medida similar por parte de los canadienses.

No es solamente el hecho de viajar hasta la sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia) para escuchar un discurso que apenas dura algo más de una hora. Porque el debate del Estado de la Unión no es solamente la apertura del curso político en el primer pleno del Parlamento Europeo tras las vacaciones estivales.

A la ciudad francesa acude prácticamente toda la Comisión Europea, por lo que el mandatario canadiense podrá mantener reuniones y acercar posturas con los distintos actores europeos. No hay que olvidar que Canadá, además, es uno de los pocos miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que no pertenece al continente europeo.

Las relaciones entre Canadá y Estados Unidos se han visto fuertemente deterioradas desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Ya el anterior primer ministro, Justin Trudeau, tuvo varios desencuentros con el estadounidense.

Ahora estas relaciones se han resquebrajado todavía más después de que Carney ordenara el pasado viernes suspender las conversaciones para lograr un nuevo acuerdo comercial con EE.UU. tras considerar que las nuevas exigencias estadounidenses eran «injustas» y económicamente perjudiciales, un episodio que ha dado lugar a nuevos aranceles de Estados Unidos a Canadá por valor de unos 27.600 millones de euros a los que Ottawa ha respondido proporcionalmente.