Fundado en 1910

Mohammed bin Salmán, el príncipe heredero y hombre fuerte de Arabia SaudíAnusak Laowilas

El hombre fuerte de Arabia Saudí, Mohammed Bin Salmán, acorralado por los hutíes y el petróleo

El cierre del oleoducto Este-Oeste por ataques de drones de los rebeldes yemeníes ha dejado al príncipe heredero en una posición de debilidad

Arabia Saudí se ha convertido en uno de los países más perjudicados de la región por la guerra entre Estados Unidos e Irán. Un conflicto que ahora se ha contagiado a Yemen –nación vecina– y ha envalentonado a los rebeldes hutíes, que avanzan sin resistencia por la costa del mar Rojo, amenazando el estratégico estrecho de Bab el Mandeb. Ante esta situación, el príncipe heredero y hombre fuerte del reino, Mohammed bin Salmán, se ve ahora en una posición compleja. Bin Salmán ha tratado de construir su legitimidad –muy contestada tras el asesinato del periodista crítico Jamal Khashoggi en 2018– bajo la imagen de un mandatario moderno, capaz de crear una Arabia Saudí menos dependiente del petróleo.

La guerra de Irán, sin embargo, se ha interpuesto en ese camino, demostrando que su reino sigue estando demasiado vinculado a la explotación del oro negro y que cualquier contratiempo en la región, de por sí convulsa, puede trastocar los planes de su programa Saudi Visión 2030. El reciente avance de los rebeldes hutíes –una milicia apoyada por Irán– supone un revés para la estrategia de Riad, que lleva apoyando al Gobierno yemení reconocido internacionalmente desde 2014, cuando estalló la guerra civil. Los hutíes, a pesar de su aparente inferioridad en recursos, armas y tecnología, han atacado en los últimos días instalaciones petroleras en Arabia Saudí, obligando a cerrar el oleoducto Este-Oeste, lo que ha disparado los precios del petróleo a nivel mundial.

Hasta ahora, el país del Golfo había logrado sortear el doble bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Estados Unidos e Irán, transportando su crudo desde sus campos de petróleo del este a través del oleoducto Este-Oeste hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. Desde ahí, Riad exportaba el oro negro en buques a través del mar Rojo hacia el norte, con la ayuda de Egipto, donde se descargaba en el puerto de Ain Sokhna y, de ahí, se transportaba nuevamente por tubería hasta el Mediterráneo. Pero el pasado 20 de julio, los rebeldes yemeníes anunciaron un bloqueo marítimo a los barcos saudíes y ahora, con su avance, esa amenaza es cada vez mayor si logran cerrar el paso al estrecho de Bab el Mandeb y, con ello, al Canal de Suez.

A medida que la larga sombra de la milicia proiraní se cierne sobre Yemen, Bin Salmán ha tratado de recurrir a su aliado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien por ahora ha descartado intervenir. Ante esta negativa, el príncipe heredero puso rumbo este martes a Egipto para trazar una estrategia común con el presidente del país norteafricano, Abdelfatah el-Sisi. Bin Salmán aterrizó en El Cairo acompañado de una amplia delegación política y de seguridad. Tras una larga reunión, ambos países acordaron incrementar la coordinación para hacer frente a las amenazas a la navegación.

Así, en un comunicado emitido posteriormente por la Presidencia egipcia, los líderes reafirmaron su compromiso «de garantizar la libertad y la seguridad de la navegación marítima» tanto en Ormuz como en el estrecho de Bab el Mandeb, la puerta de entrada del mar Rojo. Sin embargo, no se especificó en la nota cómo pretende Egipto hacer frente a la amenaza que suponen los hutíes. El conflicto en Yemen y sus consecuencias para Arabia Saudí han colocado al hombre fuerte del reino en una posición de debilidad, sin apenas aliados y con sus recursos económicos comprometidos. Casi una semana después del cierre del oleoducto Este-Oeste por un ataque con drones de esos rebeldes –en teoría– mal equipados, Riad sigue guardando silencio sobre el alcance real de los daños que sufre la tubería.