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Cazas AV-8B Harrier II del Cuerpo de Marines de Estados Unidos

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Palaos, el enclave militar de la II Guerra Mundial, que EE.UU. remoza en el Pacífico ante la amenaza nuclear china

Este reactivación en el Pacífico se basa en la doctrina de Despliegue Ágil de Combate (ACE, por sus siglas en inglés) de la Fuerza Aérea de EE.UU.

El lunes 6 de julio pasado, China realizó un lanzamiento de prueba de un misil balístico de largo alcance capaz de portar ojivas nucleares encendiendo las alarmas de los países vecinos, entre ellos el pequeño archipiélago de Palaos, ubicado en el mar de Filipinas.

El régimen comunista de Pekín afirmó entonces que la prueba fue «conforme al derecho internacional y a la práctica internacional consuetudinaria, y no está dirigida a ningún país u objetivo específico», al tiempo que un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino dijo: «Esperamos que los países pertinentes no le den demasiada importancia».

Sin embargo, el presidente de Palaos, Surangel Whipps Jr., expresó preocupación por las acciones de China y pidió un enfoque más colaborativo y transparente en los asuntos internacionales del Pacífico.

«El misil impactó directamente en el corazón del Pacífico, sobrevolando toda la región. Palaos está muy cerca de China, así que cualquier misil que cruce la frontera nos alcanza. Sabemos que en 2024 lanzaron un misil sin avisarnos, y este también, sin avisarnos», denunció el mandatario en una entrevista RNZ Pacific.

En medio de este escenario, el Ejército estadounidense está reactivando discretamente los aeródromos que se construyeron en Palaos en medio de la selva y los arrecifes de coral durante la Segunda Guerra Mundial.

Este esfuerzo se basa en la doctrina de Despliegue Ágil de Combate (ACE, por sus siglas en inglés) de la Fuerza Aérea de EE.UU., un concepto que parte de la premisa de que las aeronaves estadounidenses deberán operar desde numerosos aeródromos y desplazarse con frecuencia, en lugar de hacerlo desde unas pocas bases permanentes de gran tamaño.

En lugar de depender de grandes centros de operaciones establecidos como Guam, Okinawa o Hawái, la fuerza aérea estadounidense operaría desde decenas de ubicaciones más pequeñas y dispersas para dificultar su localización por parte del enemigo y mantener la eficacia de las operaciones aéreas incluso tras ataques con misiles.

La Segunda Guerra Mundial dejó la infraestructura necesaria para ello. Muchos de los aeródromos que ahora se están restaurando sirvieron en su día para campañas de conquista de islas en el Pacífico.

Anticiparse a China

China, por su parte, ha dedicado años a desarrollar una fuerza de misiles diseñada para eventualmente atacar las bases aéreas estadounidenses al inicio de un hipotético conflicto. Las bases grandes y centralizadas simplifican la identificación de objetivos como pistas de aterrizaje, depósitos de combustible, hangares y centros de mando. La dispersión de aeronaves en múltiples ubicaciones reduce esa vulnerabilidad.

De acuerdo al portal Aerotime, la estrategia se extiende más allá del Pacífico central. En Alaska, varios aeródromos que datan de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría se están preparando como parte de un corredor aéreo septentrional para la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.

El régimen comunista de Pekín, por su parte, ha criticado la restauración de los aeródromos, calificándola de provocadora y propia de la mentalidad de la Guerra Fría. Los funcionarios estadounidenses, en cambio, la interpretan de forma distinta. Desde su perspectiva, preparar los aeródromos antes de una crisis reduce la probabilidad de que estalle un conflicto. La disuasión efectiva, argumenta Estados Unidos, depende de que las capacidades sean visibles y creíbles.

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