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Romina y Taraneh Rahimi

Romina y Taraneh RahimiRRSS

La trágica historia de las hermanas gemelas en Irán: una condenada a muerte y la otra a décadas de prisión

Las jóvenes, de 21 años, fueron arrestadas el pasado 24 de enero tras participar en las multitudinarias protestas contra el régimen de los ayatolás

Hace ya más de medio año que el régimen de los ayatolás en Irán se vio sacudido por unas multitudinarias protestas que pusieron a la República Islámica contra las cuerdas. Al contrario que las vividas en 2022, tras la muerte a manos de la Policía de la Moral de la joven kurda Mahsa Amini, alentadas por mujeres y los más jóvenes, en esta ocasión familias enteras tomaron las calles. La crisis económica, las desigualdades y la falta de libertades empujaron a los iraníes a enfrentarse de nuevo contra un sistema represivo que asesinó en tan solo 48 horas a unas 7.000 personas, según la ONG de derechos humanos HRANA.

Las protestas y sus terribles consecuencias se vieron opacadas por las amenazas de un conflicto abierto con Estados Unidos e Israel y, de hecho, meses después llegarían los bombardeos conjuntos israelo-estadounidenses que acabaron con la vida del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, así como con gran parte de su cúpula el 28 de febrero. Muchos iraníes creyeron que, tras la muerte de Jamenei, había llegado el esperado momento de cambio, pero más de nueve meses después, los iraníes siguen padeciendo la represión y las consecuencias de las protestas de enero.

Una ínfima muestra de ello es la trágica historia de dos hermanas gemelas, Romina y Taraneh Rahimi (21 años), que fueron detenidas durante las manifestaciones y acusadas de estar involucradas en la muerte de un miembro del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria (CGRI), el poderoso ejército paralelo de la República Islámica. Su pesadilla comenzó el pasado 24 de enero. Taraneh estaba en casa de unos amigos cuando unos hombres enmascarados y armados hasta los dientes irrumpieron en la vivienda, le cubrieron la cabeza con una bolsa y se la llevaron sin mediar palabra. La siguiente víctima fue su hermana gemela, Romina. Su familia no supo nada del paradero de las chicas hasta abril.

Las gemelas pasaron los tres primeros meses de su cautiverio en un centro de detención gestionado por el temido servicio de Inteligencia del CGRI, donde fueron torturadas y agredidas sexualmente, denuncia HRANA. Su madre, cuando finalmente volvió a ver a sus hijas ya en la prisión femenina de Isfahán, apenas las reconoció. Se encontró con dos espectros, de cara hinchada por las palizas y plagada de calvas —les habían arrancado el pelo.

Tanto la familia como la ONG han podido documentar también tortura psicológica. Las hermanas fueron recluidas por separado en un estricto régimen de aislamiento, pero podían oírse gritar y llorar desde la distancia. Además, las obligaban a ver cómo torturaban a presos varones. Como consecuencia de los múltiples golpes recibidos con una porra, Taraneh sufre graves lesiones en la pierna, la rodilla, la mano y el brazo. Las gemelas cumplieron 21 años en agosto, entre rejas, sin poder tener contacto con su familia.

Siete meses después de su detención, Taraneh, junto con otras nueve personas, fue condenada a muerte, acusada de moharebeh, «enemistad con Dios», mientras que Romina se enfrenta a 36 años de prisión. Como suele ser habitual en este tipo de casos, no existen pruebas contra estas jóvenes y las autoridades del régimen ni siquiera permitieron a sus abogados acceder al expediente del juicio hasta el mismo día de su inicio. «Día tras día, las autoridades iraníes envían a manifestantes, incluso a adolescentes, a la horca basándose en 'confesiones' obtenidas bajo tortura y al término de procedimientos manifiestamente injustos, demasiado apresurados para establecer la culpabilidad de un acusado», advirtió Bahar Saba, investigadora especializada en Irán de Human Rights Watch.

Hasta la fecha, al menos 29 personas han sido ejecutadas en Irán en relación con las protestas del pasado mes de enero, todas ellas hombres, según las organizaciones de derechos humanos. Entre ellos se encuentra el campeón de lucha libre Saleh Mohammadi, que cumplió 19 años justo antes de su ejecución en marzo. HRANA calculó que el régimen detuvo a hasta unas 50.000 personas en todo Irán en relación con las manifestaciones. Muchos de los presos desaparecieron sin dejar rastro y muchos otros fueron acusados de cargos tan vagos contra la seguridad nacional como «enemistad con Dios», que pueden conllevar la pena de muerte. Lo que demuestra que las hermanas Rahimi son tan solo unas víctimas más del sistema represivo de la República Islámica.

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