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Ejecución Majid Reza Rahnavard

El joven iraní Majid Reza Rahnavard, ahorcado en diciembre de 2022AFP

El régimen de Irán condena a la horca pública a un joven de 18 años por participar en las protestas

Se trata de la primera condena a muerte desde el estallido de las protestas contra la teocracia islamista que sacudieron el país y fueron reprimidas con una violencia nunca antes vista

El régimen de Irán ha condenado a muerte al joven Saleh Mohammadi, de 18 años, así como a otras seis personas por supuestamente participar en las recientes protestas que estallaron por todo el país en contra de la República Islámica y que las autoridades reprimieron con un nivel de brutalidad y violencia nunca antes visto. La organización de derechos humanos Iran Human Rights (IHRNGO), con sede en Oslo, asegura que Mohammadi fue acusado el pasado 3 de febrero de matar a un Policía en el marco de las manifestaciones el 8 de enero en la ciudad santa de Qom.

La organización denuncia que el Tribunal Penal de Qom (norte de Irán) rechazó el testimonio del joven –quien negó haber estado en las movilizaciones– y que, además, sus confesiones fueron obtenidas bajo tortura. La corte ha ordenado que su ahorcamiento se lleve a cabo de manera pública en el lugar del presunto delito: la plaza Nabutov. «Tras la matanza masiva sin precedentes de manifestantes, las autoridades de la República Islámica pretenden ahora aterrorizar a la sociedad mediante la ejecución de los manifestantes detenidos», ha denunciado el director de IHRNGO, Mahmood Amiry-Moghaddam.

En este sentid, Amiry-Moghaddam ha advertido de que la pena de muerte de Mohammadi «supone una peligrosa escalada» y defiende que «la presión internacional coordinada y la movilización pública pueden aumentar el coste político de las ejecuciones previstas y ayudar a salvar a Saleh Mohammadi y a muchos otros manifestantes en peligro». Este joven, que cumplirá 19 años el próximo mes de marzo, se convierte en el primer manifestante detenido en enfrentarse a la horca pública. Se calcula que la cifra de apresados supera los 50.200.

Fue detenido el pasado 15 de enero y las autoridades del régimen le acusaron de asestar un golpe mortal a un agente de la unidad especial de la Policía con un cuchillo durante el día álgido de las protestas, misma fecha en la que la República Islámica impuso un apagón total de internet y las telecomunicaciones en el país. Las autoridades del régimen de los ayatolás ahogaron el levantamiento –que se inició el 28 de diciembre en el Gran Bazar de Teherán por la crisis económica– en sangre. Varias organizaciones de derechos humanos, con fuentes sobre el terreno, hablan de más de 6.000 muertos a manos de los cuerpos de seguridad, mientras que se estudian más de 15.000 desapariciones.

Saleh Mohammadi

Saleh MohammadiAmnistía Internacional

El régimen ha reconocido unos 3.000 fallecidos, pero aseguran que la mayoría son Policías o agentes del orden asesinados por «terroristas». Amnistía Internacional (AI) ha exigido a las autoridades iraníes que detengan «de inmediato cualquier plan para ejecutar al campeón de lucha libre de 18 años, Saleh Mohammadi». La organización ha mostrado además su preocupación por que otros manifestantes y disidentes «corran el riesgo de ser condenados a muerte, dadas las detenciones masivas y las amenazas de las autoridades iraníes de no mostrar 'clemencia' y castigar a los manifestantes».

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró el pasado mes de enero que la República Islámica se había comprometido paralizar todas las ejecuciones previstas contra los manifestantes detenidos. «Nos han dicho que las matanzas en Irán están cesando. Han cesado, y no hay planes para ejecuciones», declaró entonces Trump convencido desde la Casa Blanca. Estas declaraciones coincidieron también con un renovado deseo de retomar las conversaciones nucleares con los ayatolás. Sin embargo, un mes después, y tras dos rondas de conversaciones entre funcionarios iraníes y estadounidenses, la amenaza de una ataque de Estados Unidos vuelve a coger fuerza.

Este mismo miércoles, el portal de noticias Axios, asegura que esta operación podría tener lugar antes de lo previsto y podría durar incluso varias semanas. Todo apunta a que se trataría de una ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel «de mucho mayor alcance –y más existencial para el régimen– que la Guerra de 12 días», del pasado mes de junio, señala el medio. La pasada semana, Trump ordenó movilizar a su mayor y más moderno portaviones el USS Gerald R. Ford a Oriente Medio, donde se sumará al USS Abraham Lincoln, y a una docena de buques de guerra, cientos de aviones de combate y múltiples sistemas de defensa aérea.

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