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Claudia Macero, mano derecha de la líder opositora venezolana María Corina Machado

Claudia Macero, mano derecha de la líder opositora venezolana María Corina Machado

Claudia Macero, mano derecha de María Corina Machado, desafía al régimen chavista y regresa a Venezuela

Estuvo refugiada más de un año en la embajada de Argentina en Caracas. Logró, con otros cinco compañeros de Vente Venezuela, fugarse. Con su decisión pone a prueba a Delcy Rodríguez y a Diosdado Cabello

Hasta el día de hoy Diosdado Cabello se arrepiente de no haber puesto un dispositivo de vigilancia más estrecho, menos bolivariano, esto es, más profesional para evitar que Claudia Macero se le escapara. La mujer, hoy de 35 años, se había refugiado, tras el rechazo de otras embajadas -y una escala en la de Países Bajos-, en la de Argentina.

Allí, en Caracas, blindada por la inmunidad de los muros de la legación diplomática, junto con cinco compañeros del cuadro político principal de Vente Venezuela, permaneció más de un año (14 meses) Claudia Macero.

En total eran seis los huéspedes en territorio argentino sobre suelo venezolano. Todos estaban en busca y captura por la dictadura de Nicolás Maduro y su por entonces vicepresidenta, Delcy Rodríguez: Magalli Meda, Claudia Macero, Pedro Urruchurtu, Omar González, Humberto Villalobos y posteriormente, Fernando Martínez Mottola.

Los primeros días de mayo de 2025 la «Operación Guacamaya», cuyos detalles se mantienen en secreto, se tradujo en la fuga de Venezuela de esos refugiados, los más buscados por el régimen.

Maduro, Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello nuca lograron atraparlos. El círculo más estrecho que rodea, asesora y ayuda a María Corina a establecer, modificar o reorganizar su hoja de ruta se fugó ante sus ojos y... apareció en Estados Unidos

Todos ellos formaban lo que se conoce como «mesa chica» del partido. Era y son las mujeres y los hombres de confianza de María Corina Machado. Los que juntos diseñan las estrategias políticas, buscan los caminos de regreso a Caracas tras la carrera de obstáculos que ha desplegado la Casa Blanca (en connivencia con el Palacio de Miraflores) y establecen los sistemas, tiempos y fórmulas de comunicación.

Claudia Macero es la responsable de este apartado, de transmitir el estado de situación y los planes cuando procede. Acompaña a la premio Nobel de la Paz en sus viajes, organiza las ruedas de prensas internacionales, establece las citas para las entrevistas y desde que está en el exilio, ha formado un equipo de comunicación en las principales capitales de Europa.

Tras la salida cinematográfica de María Corina Machado de Venezuela para recoger el Nobel, Claudia Macero la ha acompañado en París, Oslo, Madrid, La Haya, Roma... Vive a caballo entre Washington y sobre todo Bruselas. Participa de foros internacionales, entre otros el de Madrid en Asunción de Paraguay, para explicar y hacer entender al mundo la tragedia que sufre Venezuela, desde hace más de 27 años con una dictadura salvaje que trata de blanquearse tras la «extracción» de Maduro por las fuerzas especiales de Estados Unidos.

Ahora, hoy, regresa a su país. No sabe lo que puede pasar.La orden de detención contra ella sigue vigente, le acusan de traición a la patria, conspiración, legitimación de capitales y asociación para delinquir. Inventos de un régimen que trata de mantener la cabeza a flote mientras la población clama por justicia, democracia y elecciones.

De Bruselas a Caracas en vuelo regular

Claudia Macedo regresa en vuelo regular, nada de «trochas» ni rutas clandestinas. Partió de Bruselas y aterrizará en el aeropuerto de Maiquetía, recuperado parcialmente tras el demoledor doble terremoto del mes de junio.

Su decisión, la decisión de Claudia, pone a prueba la «voluntad» de transición del régimen y coloca en una situación delicada a la Administración de Donald Trump, con capacidad para frenar el retorno de una pieza clave en la estructura de Vente Venezuela o impedir su detención.

Horas antes de su llegada a Caracas otra tan de depresos políticos fue liberada de la prisión de Rodeo I: Henry Castillo, Gilbert Araña, José Gregorio Valladares, Damián Rojas, Wilfredo Díaz, Juan Lagos y Wilder Vázquez. Pero todavía permanecen confinados más de 340, según el Foro Penal. El nuevo gesto es eso. Nada más.

A Venezuela ha vuelto un número significativo de exiliados dispuestos a presionar para que haya elecciones cuanto antes, no en noviembre de 2027 ni en 2028, cuando Trump, que ahora entiende la necesidad de abrir las urnas, pero dilata loa tiempos, estará en la recta de salida del poder y el régimen podría aprovechar para, con la imagen «lavada», recuperar su deseo de inmortalizarse en el poder.

Claudia Macero, brillante estratega y comunicadora, se juega el tipo con este regreso. Va sola, sin protección personal ni mediática. Un acto de valentía decidido por ella en el que lo arriesga todo. Pero quizás, sólo quizás, sea el principio de un camino sin retorno para reunirse en Venezuela con María Corina Machado y el resto de los venezolanos que sueñan con un país libre y democracia verdadera.

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