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El desafío de María Corina Machado a Trump mientras el republicano se reúne con Delcy Rodríguez en la ONU

El presidente de Estados Unidos recibe a la «presidenta encargada» de Venezuela en un formato pseudo informal, al tiempo que la líder de la oposición sigue en Panamá afinando la hoja de ruta de regreso a Caracas, aunque no tenga el respaldo de la Casa Blanca

Donald Trump recibe hoy a Delcy Rodríguez mientras María Corina Machada prepara su regreso a Caracas

Donald Trump recibe hoy a Delcy Rodríguez mientras María Corina Machada prepara su regreso a CaracasDavid Díaz

El desánimo crece en la Venezuela que sueña con una democracia. La posibilidad de celebrar unas elecciones antes de que termine el año está descartada y la probabilidad de que la convocatoria sea para el próximo no parece cercana.

El cambio o la transición a un sistema de libertades y derechos, más o menos respetable, esperado desde el 3 de enero, fecha en la que Nicolás Maduro fue capturado por las fuerzas especiales de Estados Unidos, no se produce.

Cada día que pasa el escenario para avanzar en una nueva Venezuela, sin presos políticos, censura y terrorismo de Estado se aleja. Mientras, la sociedad asiste, decepcionada, a la creación de un imperio de negocios de hidrocarburos con Donald Trump frotándose las manos y las multinacionales de bandera americana –y las otras– cruzando los dedos para que la estabilidad en Venezuela tenga vocación de permanencia.

La entrevista que mantendrán este martes el presidente de Estados Unidos y la «presidenta encargada», Delcy Rodríguez, en el marco de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, materializa esa sociedad de intereses entre la exvicepresidenta de Maduro y máxima responsable de las prisiones convertidas en centros de tortura de Venezuela.

El formato elegido trata de lanzar el mensaje de que el republicano, pese a las apariencias, mantiene las distancias con el régimen bolivariano que está domesticando. La expresión «pull aside», para referirse al mismo, pretende resumir algo parecido a un encuentro casi fortuito, medio de pasillo, sin cámaras, ni declaraciones y de tiempo, en teoría, muy limitado.

Mantener las formas en la superficie no implica modificar el fondo o la dimensión de este episodio que no es otro que un formidable respaldo a la mujer que, como recordaba en una entrevista en El Debate la expresidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, está llena de rencor.

Delcy Rodríguez estrechará la mano y conversará con el jefe del «imperio» y María Corina Machado permanecerá en Panamá acariciando la idea, y quién sabe si algo más, de regresar a Caracas. El vínculo con la Casa Blanca se ha desgastado y su paciencia para recuperar el «permiso» de regreso parece estar agotándose, de acuerdo a sus declaraciones de hace unos días al Wall Street Journal. «Ha llegado el momento de regresar», afirmó sin titubeos al diario, quizás, más respetado del orbe.

La líder de Vente Venezuela no digiere con gusto las últimas decisiones de la Administración Trump y mucho menos que le hicieran dar la vuelta, en pleno vuelo, cuando tras el terremoto se dirigía a Curazao. La contraorden, –tenía la autorización previa–, se mantiene hasta hoy.

Machado no ha querido volver a Washington y permanece en Panamá donde el Gobierno, de acuerdo a fuentes bien informados de su entorno, impidió e impide que pueda salir en dirección a Venezuela por cualquier vía, por exigencia de la Casa Blanca.

Con el pasaporte caducado y una especie de salvoconducto, –se desconoce si sigue operativo–, las posibilidades de dar el salto a su país por medios regulares equivalen a ninguna. Aún así, está decidida a volver.

El día o la hora está por ver, pero la duda no existe como aclaro a la periodista del Wall Street Journal: «Puede ser en 10 minutos, 10 días o más tarde» pero, por tierra, mar o aire, garantiza que llegará.

¿Quién le garantiza su seguridad una vez dentro? Sin el escudo de Washington recurrirá al equipo que la blindó mientras permaneció oculta durante el año largo que estuvo en la clandestinidad, tras las elecciones en las que demostró que había ganado Edmundo González Urrutia.

La cuestión es si la orden de la Casa Blanca a Delcy Rodríguez de no tocarla seguirá en vigor o el previsible enojo de Donald Trump le empujara a revocarla.

El presidente de Estados Unidos puede reaccionar de cualquier modo, pero es más fácil imaginar que se imponga la cordura y el pragmatismo, con ayuda del secretario de Estado, Marco Rubio. A fin de cuentas, si las previsiones de María Corina se cumplen, ante un hecho consumado, Trump, que a su modo también la aprecia, podría descubrir que con ella en Caracas podría sacar la misma tajada de negocios, o mayor, y con seguridad jurídica. Y de paso, acelerar la convocatoria de elecciones donde hasta los que la quieren matar asumen que ganaría.

El problema, el otro problema, sería qué hacer con Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello y los restos de ese régimen bolivariano con el que Trump se entiende tan bien. Pero eso, es otra historia.

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