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Soldados franceses y lituanos operan un obús autopropulsado Caesar Mk-I durante un ejercicio de fuego realAFP

Lituania, ¿próximo objetivo de Putin?

El primer ministro lituano, Mindaugas Sinkevičius, advirtió este martes desde la sede de la OTAN en Bruselas de que «las acciones de Rusia son cada vez más hostiles y menos contenidas»

Dicen que las comparaciones son odiosas, pero, a veces, son inevitables. Este último año, Rusia ha escalado peligrosamente la guerra híbrida que libra contra Europa desde el inicio de la invasión de Ucrania en febrero de 2022. Los países bálticos, junto con Polonia, ya advierten de que el Kremlin podría lanzar un ataque limitado contra un Estado europeo en los próximos meses. La visita sorpresa del director de la CIA, John Ratcliffe, a Moscú el pasado mes de agosto activó aún más las alarmas.

El único precedente conocido de un viaje de un alto cargo de la Agencia Central de Inteligencia a Rusia fue el de William Burns, en noviembre de 2021, tan solo unos meses antes de que el autócrata Vladimir Putin ordenara la invasión a gran escala contra Ucrania. La poca información sobre este encuentro no ha hecho más que alimentar las teorías y las hipótesis. Según reveló The Wall Street Journal, Ratcliffe habría advertido a sus homólogos rusos de que no ataquen ningún país de la OTAN, tras la recopilación de varios informes de Inteligencia que apuntaban a que Moscú se estaba planteando poner a prueba la unidad de la Alianza Atlántica.

Sin embargo, ni esta ni otras informaciones sobre ese encuentro han sido confirmadas por las partes involucradas. Desde entonces, las provocaciones del Kremlin no han cejado; las violaciones del espacio aéreo aliado se han multiplicado, así como los sabotajes. Este mismo martes, Estonia ha atribuido a Rusia el incendio, del pasado mes de agosto, en una fábrica de vehículos terrestres no tripulados que eran enviados a Ucrania. El ataque contra Milrem Robotics fue «un acto de sabotaje ordenado por los servicios especiales de la Federación Rusa», aseguró el ministro de Asuntos Exteriores, Margus Tsahkna.

Semanas antes, Alemania denunció que Moscú estaba también detrás del ataque fallido con drones contra el aeropuerto de Leipzig/Halle. Pero una última publicación en la agencia estatal rusa Ria Novosti ha hecho que todos los ojos estén ahora puestos en Lituania. A mediados de este mes, este medio propagandista del Kremlin compartió un artículo del analista Alexander Nosovich titulado Rusia se enfrenta a otra operación militar especial. Será muy corta. En el texto, el escritor planteaba varios escenarios de ataques con misiles contra Lituania y defendía que Rusia podría incluso emplear misiles con ojivas nucleares en lugar de poner botas sobre el terreno, argumentando que un conflicto en los países bálticos sería breve debido a su geografía.

El artículo fue retirado varias horas después y la agencia declaró que su contenido «no refleja la línea editorial, la política editorial ni la política estatal de Rusia». Sin embargo, el mensaje ya había llegado a las principales capitales europeas, especialmente a Vilna. Volviendo a las comparaciones, en junio de 2021, Putin publicó en este mismo medio un texto bautizado Sobre la unidad histórica de rusos y ucranianos. Meses después, se embarcó en la guerra en Ucrania, un conflicto concebido como una blitzkrieg, pero que ya va camino de cumplir cinco años.

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, junto al primer ministro lituano, Mindaugas SinkevičiusNATO

Bajo la sombra de esa amenaza, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, recibió este martes al primer ministro lituano, Mindaugas Sinkevičius, en la sede de la Alianza en Bruselas para ofrecer una imagen de unidad. Durante la rueda de prensa conjunta posterior al encuentro, Sinkevičius advirtió de que «las acciones de Rusia son cada vez más hostiles y menos contenidas». «La situación de seguridad en Europa es compleja», confesó el mandatario lituano.

Aun así, rebajó la posibilidad de una inminente ofensiva del Kremlin contra un país aliado e insistió en que lo que busca precisamente Putin es «sembrar el miedo» y «provocar divisiones». «No estamos temblando; estamos haciendo lo que hay que hacer», aseveró. «Tenemos que hacer nuestro trabajo con calma, y eso es lo que estamos haciendo», defendió. Rutte, por su parte, aseguró que la Alianza tiene «opciones» para responder a los ataques híbridos. «Insto a que haya calma, porque estamos invirtiendo en nuestra defensa y Rusia no está en una buena situación», apuntó el líder de la Alianza, que aprovechó para mandar un mensaje a Putin, afirmando que los aliados seguirán armando y apoyando a Ucrania.