Najmeh Amini, joven iraní condenada a muerte
Una joven iraní de 23 años condenada a muerte por «blasfemar» en redes sociales
La República Islámica de Irán ha condenado a muerte a Najmeh Amini, una estudiante de Contabilidad de 23 años, por un supuesto delito de blasfemia por una publicación en redes sociales en la que habría insultado al profeta Mahoma. La joven permanece encarcelada en Vakilabad, en la ciudad de Mashhad, al noreste del país, mientras las organizaciones de derechos humanos reclaman una respuesta internacional ante el caso.
Según publica este miércoles el diario británico The Guardian, la condena se dictó en un procedimiento separado de otra sentencia que impone a Amini 12 años, seis meses y un día de prisión por delitos que incluyen actuar contra la seguridad nacional y difundir propaganda contra el régimen.
La estudiante fue detenida durante las protestas contra la teocracia islamista del pasado mes de enero, que comenzaron por el deterioro de la situación económica y adquirieron un carácter político y contrario al régimen. La represión de las movilizaciones dejó miles de muertos, según las informaciones recogidas por organizaciones de derechos humanos, mientras que la agencia Hrana cifró en más de 50.000 los arrestos.
Una defensa rechazada por el tribunal
De acuerdo con el periódico iraní Khorasan, citado por The Guardian, Amini declaró ante el tribunal que publicó los comentarios mientras sufría alucinaciones tras consumir setas psicodélicas con unos amigos. Su defensa sostuvo que se trató de un desliz verbal, pero el juez rechazó esos argumentos.
La legislación penal islámica de Irán contempla la pena de muerte para quienes insulten al profeta Mahoma, una infracción conocida como sab ol-nabi. El artículo 263 del código penal establece, no obstante, determinadas excepciones cuando no existe intención deliberada o el acusado se encontraba intoxicado.
Petición de ayuda internacional
En una grabación de audio difundida desde prisión el pasado septiembre, la joven pidió ayuda a Naciones Unidas, abogados y organizaciones de derechos humanos para que investiguen su caso.
«No quiero convertirme en una heroína hoy. Solo quiero una cosa: que seáis mi voz», afirmó, según la transcripción publicada por The Guardian.
Las organizaciones defensoras de los derechos humanos advierten de que la pena capital se utiliza cada vez más en Irán para intimidar a la población y silenciar las críticas al poder. Mahmood Amiry-Moghaddam, director de Iran Human Rights, alertó de que ejecutar a una joven por una publicación en redes sociales podría normalizar el castigo extremo contra expresiones pacíficas.
Según esta organización, con sede en Oslo, Irán ha llevado a cabo más de 600 ejecuciones en lo que va de año.