Flaivio Bolsonaro en una imagen de campaña cuando los sondeos anticipaban que sería presidente de Brasil
Cronología de una fuga anunciada: así salió Flavio Bolsonaro de Brasil
Partió de Brasilia en compañía de su mujer y su hija y, tras abordar una avioneta, una camioneta y otro vuelo, hizo escala en Foz de Iguazú, cruzó a Argentina con dirección a EE. UU. e hizo escala en Guayaquil
Estados Unidos acogerá a Flavio Bolsonaro y a su familia tras su huida de Brasil
Su hermano Eduardo lo había advertido antes de las elecciones: si Flavio no gana tendría que marcharse de Brasil. La imagen de un segundo miembro del clan Bolsonaro encarcelado no entraba en el imaginario del Partido Liberal (PL) y mucho menos de la familia del expresidente Jair Bolsonaro, que cumple una condena de 27 años, con una tobillera electrónica, en su domicilio.
El peor escenario para el senador Bolsonaro se cumplió el pasado domingo: una derrota en las urnas por más de tres puntos frente a Luiz Inácio Lula da Silva. Tras conocerse el escrutinio, Alexandre De Morais, juez del Tribunal Supremo y perseguidor incansable de la familia, ordenó que entregara el pasaporte.
Acto seguido Flavio Bolsonaro, de 45 años, visitó a su padre en Brasilia y colgó un vídeo en sus redes negando la mayor. «Nunca pensé en abandonar el país», aseguraba antes de garantizar que entregaría su pasaporte. Necesitaba tiempo para salir volando hacia Argentina donde el presidente, Javier Milei, le garantizaba inmunidad. El libertario no ha felicitado aún a Lula por su victoria y tiene visos de que no lo hará nunca.
Flavio Bolsonaro, su mujer Fernanda Antunes Figueira Bolsonaro y su hija Carolina Figueira (la otra es Luiza) abordaron un avioneta dirección a Foz de Iguazú, a pocos kilómetros de la triple frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay.
En el lado brasileño del puente Tancredo Neves está Foz do Iguazú, en el estado de Paraná que gobierna Ratinho Júnior, del PSD, (Socialdemócrata) y aliado del bolsonarismo. En las últimas elecciones, en ese estado se impuso el exjuez Sergio Moro, exministro de Justicia de Jair Bolsonaro y azote de la corrupción de Lula Da Silva.
El senador Bolsonaro, al que la gran mayoría de los sondeos la deban victoria, por la mínima, en la segunda vuelta de las elecciones, se subió al aparato con su familia.
Una vez en Foz de Iguazú, se subieron a una furgoneta y cruzaron la frontera por el paso fronterizo del Puente Internacional Tancredo Neves. Un tuit de Migraciones de Argentina lo confirmaba. En el mismo, observaban que todos llevaban su documentación en regla y el sistema no advirtió ni alertó de prohibición alguna de salida de su país.
La estancia en territorio argentino, al que llegó a las 22:50 del martes, fue breve y testigo de la misma, según la prensa argentina, fue Santiago Caputo, jefe político de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), como se refiere a él La Nación. A las 23:30 «la comitiva ingresante abordó un vuelo privado despachado por la compañía Baires Fly S. A. con destino a la ciudad de Guayaquil», confirmó de acuerdo al plan de vuelo presentado.
El destino final, evitando sobrevolar espacio aéreo brasileño, será, según todas las fuentes, Estados Unidos, aunque se desconoce el aeropuerto y la ciudad, pero lo más probable es que se trate de Florida.
El presidente Donald Trump que se hizo el distraído cuando le preguntaron por el tema y declaró «creer que [Flavio Bolsonaro] estaba en Argentina», añadió que aprobaría el ingreso y protegería a su aliado, porque «son personas decentes». En este país también esta refugiado Eduardo Bolsonaro con orden de busca y captura del juez De Moraes.