El presidente del Tribunal Constitucional polaco, Bogdan Święczkowski, se dirige con un megáfono a los manifestantes concentrados frente a la sede del tribunal en Varsovia
Polonia, sumida en una grave crisis por el pulso entre Tusk y Nawrocki: disturbios y forcejeos entre altos cargos en el Constitucional
El presidente polaco, Karol Nawrocki, accedió al edificio entre empujones y forcejeos, en una jornada marcada por los enfrentamientos entre partidarios y detractores del Gobierno de Donald Tusk
Polonia se encuentra sumida en una grave crisis institucional, marcada por el enfrentamiento entre el primer ministro Donald Tusk y el presidente Karol Nawrocki, que ha trasladado la disputa por el control del Tribunal Constitucional a las calles. La tensión ha escalado considerablemente durante las últimas horas, con concentraciones frente a la sede judicial y un regreso de emergencia del presidente polaco, que ha interrumpido su viaje oficial a Senegal.
El anuncio de la suspensión temporal del presidente del Constitucional, Bogdan Święczkowski, y de su vicepresidente desencadenó un conflicto sobre la legitimidad de la dirección del tribunal. El Ejecutivo de Tusk defiende su actuación como un paso para restablecer la legalidad, mientras que sus adversarios denuncian una intromisión en la independencia judicial.
La disputa ha alcanzado un nuevo episodio durante la madrugada, cuando Nawrocki ha conseguido acceder al edificio en medio de empujones, forcejeos e increpaciones. «Es un delito que hayan intentado impedir mi entrada», ha afirmado el presidente.
La Presidencia ha difundido imágenes del incidente y ha denunciado que el despliegue policial y el bloqueo de los accesos constituyen un ataque contra las instituciones.
Las reacciones no se han hecho esperar en el entorno del Gobierno de Tusk. Su principal asesor jurídico, Maciej Berek, ha difundido otra grabación de la entrada y ha acusado públicamente al mandatario de «atacar físicamente» a la jueza Anna Korwin-Piotrowska y a otros magistrados que trataban de impedirle el paso.
La versión de Berek contrasta con la ofrecida por los representantes de la Presidencia, que sostienen que fueron los jueces quienes trataron de obstaculizar la entrada del presidente.
A las 02.00 horas, Nawrocki permanecía en el interior de la sede del Tribunal Constitucional, acompañado por el primer presidente del Tribunal Supremo, Zbigniew Kapiński. El mandatario ha cuestionado públicamente la legitimidad de los magistrados que se encontraban en el acceso al edificio y que defendían la autoridad de Korwin-Piotrowska para dirigir provisionalmente el órgano.
La crisis se traslada a las calles
Cientos de personas se han concentrado frente al Constitucional en Varsovia, donde se han sucedido graves incidentes con las fuerzas policiales. Los manifestantes han coreado consignas contra Tusk, mientras los dirigentes del partido Ley y Justicia (PiS), principal formación opositora, han llamado a no ceder ante lo que consideran una «toma política del tribunal».
El líder del PiS, Jarosław Kaczyński, también ha participado en la movilización y ha instado a sus seguidores a «ganar la batalla por Polonia». Por su parte, el presidente del sindicato Solidaridad, Piotr Duda, elevó el tono de sus críticas al Gobierno: «¿Queréis una guerra? Entonces la tendréis».
Varios manifestantes han tratado de superar el cordón policial, protagonizando forcejeos para saltar las vallas metálicas de seguridad y acceder al recinto.
La Policía ha intervenido después de que algunos participantes comenzaran a lanzar objetos contra los agentes. Hasta el momento, las autoridades han confirmado la detención de tres personas por saltar la valla e irrumpir en las instalaciones.
Los manifestantes han dirigido sus críticas contra el primer ministro al grito de «¡Tusk, traidor!». El líder de la oposición, Jarosław Kaczyński, también ha participado en las movilizaciones y ha llamado a sus seguidores a «ganar la batalla por Polonia», en un discurso que ha acrecentado el tono de la confrontación política.
Dimisiones diplomáticas y advertencia de Estados Unidos
La crisis también ha salpicado al ámbito diplomático. El embajador polaco en Rumanía, Pawel Soloch, ha presentado su dimisión, sumándose a la renuncia previa del jefe de la delegación diplomática en China. Por el momento, no se han detallado públicamente los motivos concretos de las decisiones.
La situación ha provocado también la reacción de Estados Unidos. Su embajador en Polonia, Tom Rose, ha reclamado calma y un acercamiento entre el Gobierno y la oposición ante lo que ha calificado como una confrontación «sin precedentes» sobre el ejercicio del poder estatal y la independencia de las instituciones constitucionales.
Rose ha advertido de que las versiones de ambas partes sobre lo sucedido son radicalmente diferentes y ha alertado del riesgo de que el enfrentamiento derive en «algo mucho peor». Washington ha insistido en la importancia de preservar la estabilidad, la seguridad y el Estado de derecho en el país.
El enfrentamiento tiene su origen en la pugna entre el Gobierno de Donald Tusk y el sector conservador, representado por el partido Ley y Justicia (PiS), por la composición y el funcionamiento del Constitucional.
El primer ministro pretende revertir las reformas judiciales impulsadas durante los gobiernos del PiS, mientras que Nawrocki, vinculado políticamente a esa formación, ha utilizado sus prerrogativas presidenciales para bloquear algunos de los nombramientos promovidos por la mayoría parlamentaria.