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Es ya desde hace unos años una evidencia que las fuerzas totalitarias islamistas juegan un papel cada vez mayor en los partidos y movimientos de la izquierda en Occidente. Se multiplican los candidatos musulmanes en la izquierda y, gracias a la izquierda, consiguen el poder radicales islamistas como en la Alcaldía de Nueva York o en el Gobierno local de decenas de las ciudades británicas. Los musulmanes son el 7 % de la población del Reino Unido, pero alcaldes musulmanes gobiernan sobre más del 60 % de la población británica. Y así, transforman cada día más la vida cotidiana y, especialmente, la política cultural y conducta policial en beneficio de los intereses musulmanes. La penetración islámica en la administración y el poder local es constante e inmensamente eficaz

En Alemania, le ha tocado el turno a la capital que lleva décadas degradándose también gracias a la deriva woke de parte de la CDU. Tras dos décadas de gobiernos dirigidos por los socialistas con los verdes y los comunistas, un breve Gobierno de la CDU ya apenas cambió nada y ahora los comunistas por primera vez se erigen en primera fuerza, gracias al voto musulmán. Todos sabían que el voto musulmán está controlado en los barrios de mayor inmigración por grupos islamistas dependientes de consignas de los Hermanos Musulmanes y de los clanes del crimen organizado.

Pero pocos sabían hasta qué punto los grupos radicales islamistas tienen control y poder dentro de los partidos de la izquierda alemana y especialmente en Die Linke, los comunistas, herederos del Partido Socialista Unificado Alemán (SED) de Alemania Oriental. El envío por error de unas notas confidenciales junto a las respuestas de una entrevista de la líder comunista de Berlín y próxima jefa del Gobierno de la ciudad, Elif Eralp, a la revista Der Spiegel ha revelado que esta política comunista de origen turco vive aterrada y bajo presión y coacción de agentes de Hamás, la organización terrorista palestina y sus socios, los clanes criminales musulmanes del mundo árabe, especialmente sirios y libaneses.

La fiesta del triunfo electoral de Die Linke en Berlín con Elif Eralp como gran triunfadora se convirtió en un desfile de personajes relacionados con el terrorismo palestino y con los clanes del crimen organizado árabe omnipresente en el submundo berlinés. Las notas añadidas por error a las respuestas corregidas de la entrevista revelaban el miedo de la comunista Eralp, de familia musulmana, al entorno islámico del partido y dejaban claro que se considera amenazada por el mismo tanto ella como su familia. Según subraya, tambien su marido comparte ese miedo.

Así las cosas, los socialdemócratas y los verdes que se dicen virulentos adversarios del antisemitismo se van a aliar en Berlín con una comunista que vive bajo la coacción y una influencia del terrorismo islamista y palestino que tiene una amplia mayoría de partidarios en la comunidad musulmana de Berlín. Por medio del dinero de las mezquitas, de los clanes del submundo y tambien del exterior el movimiento pro Hamás ha alcanzado en Berlín y otras ciudades alemanas gran fuerza y activismo contra el Estado de Israel y también contra la cada vez más amenazada comunidad judía.

Las tres fuerzas de izquierda en Alemania, como sucede en Francia con Mélenchon y en el Reino Unido con los gobiernos laboristas han intensificado su militancia agresiva contra Israel, contra los judíos y contra la propia sociedad occidental según han ido ganando en relevancia, poder y presencia candidatos y grupos musulmanes. La amenaza de que partes de Europa sean gobernadas por una izquierda al servicio del islamismo ya se ha consumado en muchos rincones del Viejo Continente. Berlín es el próximo y desde luego muy simbólico.