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Marta Torres-RuizNueva York

Llegó el día electoral más vigilado de la historia de EE.UU. en plena batalla por el control del Capitolio

El Departamento de Justicia prevé desplegar a 1.000 monitores, mientras demócratas, republicanos y organizaciones civiles movilizan a miles de observadores electorales

Estadounidenses emitiendo su voto en las elecciones de medio mandato de 2018 en EE.UU.Frederick J. Brown / AFP

Las elecciones legislativas de este 3 de noviembre se convertirán en una de las citas electorales más vigiladas de la historia reciente de Estados Unidos. En las conocidas como midterm elections (elecciones de mitad de mandato) se renuevan la Cámara de Representantes al completo y un tercio del Senado. Según las encuestas, el Partido Republicano perderá la Cámara Baja y peleará por mantener la Alta.

A pesar del avances de la oposición, los mecanismos del Congreso evitarán que el Partido Demócrata pueda aprobar ningún tipo de legislación. Sí, se esperan investigaciones contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y todo tipo de bloqueos.

Mientras llegan los resultados, durante la jornada de hoy, el Departamento de Justicia prevé desplegar a unos 1.000 monitores. Mientras, demócratas, republicanos y organizaciones civiles movilizan a miles de observadores. Todos aseguran defender la transparencia y la integridad del voto, pero discrepan sobre los riesgos de interferencia y los límites de la supervisión. ¿Quién vigilará las urnas? ¿Qué podrán hacer los observadores? ¿Dónde están las líneas rojas?

Justicia envía su mayor equipo de monitores

El Departamento de Justicia prevé desplegar alrededor de 1.000 empleados como observadores el día de las elecciones, el mayor esfuerzo de este tipo de su historia, según su portavoz, Kiersten Pels. La fiscal general adjunta de Derechos Civiles, Harmeet Dhillon, ha destacado que el departamento «lo hace siempre», y el fiscal general, Todd Blanche, ha recordado que el Departamento de Justicia vigila elecciones desde los años 60.

En las legislativas de 2022, con el presidente demócrata Joe Biden, el departamento monitorizó 64 jurisdicciones en 24 estados, y en las presidenciales de 2024, 86 jurisdicciones en 27 estados. Esos datos cuentan jurisdicciones, no personas, de modo que no son comparables de forma directa con los 1.000 monitores.

Estadounidenses emitiendo su voto en las elecciones de medio mandato de 2018 en EE.UU.Brendan Smialowski / AFP

Según un alto cargo del departamento, habrá monitores en todos los estados, con prioridad para las zonas más pobladas, las jurisdicciones con problemas previos y los distritos con resultados ajustados. Colorado, Florida, Minnesota, Texas, Washington y Utah ya han recibido notificaciones, y la lista seguía creciendo. Expertos en derecho al voto y exfuncionarios del DOJ dudan de que el departamento pueda movilizar a tantas personas.

¿Qué pueden hacer (y qué no) los monitores federales?

Los monitores del Departamento de Justicia tienen una autoridad muy limitada. Se entiende que no pueden entrar en un colegio electoral sin el consentimiento del Estado, que deben cumplir las leyes electorales estatales y que han de identificarse como monitores.

La vicegobernadora de Utah, Deidre Henderson, ha explicado las condiciones que su estado les impone: Se tienen que identificar ante los trabajadores del colegio, no pueden ponerse en contacto con los votantes y no pueden ir armados.

El precedente que más preocupa es el de las primarias. El gobernador republicano de Wyoming, Mark Gordon, calificó de «algo agresiva» e «irregular» la conducta de dos monitores, y una secretaria del condado de Laramie dijo que llegaron con la intención de hablar con los votantes, algo que su oficina no permitió. Sin embargo, desde el Departamento de Justicia se sostiene que no hicieron nada indebido.

El entramado demócrata prevé una observación masiva

El entramado del Partido Demócrata y las organizaciones civiles es más numerosa. Según AP, los partidos demócratas estatales han formado a unos 10.000 voluntarios para observar los colegios, Common Cause a unos 16.000 más, y la coalición Election Protection, con unos 300 grupos, a decenas de miles adicionales. A ellos se suman grupos como la ACLU, Indivisible y MoveOn, además de unos 100 voluntarios organizados por los senadores demócratas.

Estadounidenses de una residencia de mayores emiten su voto en las elecciones intermedias de EE.UU. de 2018Andrew Caballero-Reynolds / AFP

El motivo que dan es la posibilidad de que la administración Trump utilice sus recursos para interferir en las elecciones. La vicepresidenta del Comité Nacional Demócrata Jane Kleeb ha afirmado que el partido nunca había tenido que prepararse así, y cita declaraciones de Trump sobre la posibilidad de incautar papeletas y situar agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) cerca de los colegios. Alcaldes, fiscales generales y secretarios de Estado demócratas han hecho simulacros de escenarios extremos, y el Comité Nacional Demócrata ha creado una unidad de ciberseguridad contra la desinformación.

En el Congreso, senadores y congresistas demócratas han pedido al Departamento de Justicia información sobre los criterios de selección de jurisdicciones y las salvaguardas contra la intimidación, y han presentado una ley para impedir que se destine financiación de la administración Trump para enviar agentes de ICE o tropas a los colegios. Los propios organizadores admiten un riesgo: algunos grupos no pueden coordinarse entre sí por ley y podrían generar confusión a las puertas de los colegios.

El despliegue republicano: «integridad electoral»

El Comité Nacional Republicano tiene «directores adjuntos de integridad electoral» en 22 estados, entre ellos Arizona, Michigan, Georgia y Carolina del Norte, que reclutan voluntarios y organizan formaciones. Según el partido, ha reunido a casi 22.000 trabajadores de colegio y busca observadores en los distritos más disputados. En mayo había hablado de 17 estados, de modo que el despliegue se ha ampliado. Trump anunció un «ejército de la integridad electoral» que será «mucho más grande y fuerte» que el de 2024.