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Bruno Rodriguez, canciller de la dictadura cubana

Bruno Rodriguez, canciller de la dictadura cubanaYamil Lage / AFP

XXX Cumbre Iberoamericana

Las dictaduras de Cuba y Nicaragua aprovechan la Cumbre Iberoamericana para denunciar el «embargo» de EE.UU.

Los cancilleres de Paraguay y Perú, en cambio, abogaron por la democracia plena y la libertad en todos los países de la región

Los cancilleres de las dictaduras de Cuba, Bruno Rodriguez, y de Nicaragua, Valdrack Jaentschke, aprovecharon los micrófonos de los Cumbre Iberoamericana en Madrid para denunciar «el inhumano embargo» por parte de Estados Unidos.

Rodriguez, que a diferencia de la mayoría de los cancilleres presentes, no representa a un gobierno democráticamente electo, recurrió a su narrativa clásica para criticar la «pretensión imperialista e inviable de imponer la paz mediante la fuerza» e irónicamente, olvidando las torturas del régimen que representa contra centenares de presos políticos, denunció «la violación del derecho internacional de los derechos humanos».

El canciller de la dictadura castrista, con casi 70 años en el poder, denunció «el reforzamiento sin presidente del bloqueo económico estadounidense». Agregó que Estados Unidos «ha llevado su obsesiva guerra de asfixia económica contra Cuba a límites inhumanos de castigo colectivo».

En el mismo sentido se expresó el canciller de la dictadura de Nicaragua quien reclamó «la eliminación de todas las medidas coercitivas unilaterales que atentan contra el desarrollo de los pueblos» y defendió el «derecho» de cada país a decidir su propio modelo político «sin imposiciones extranjeras».

Vale la pena recordar que estas palabras provienen de quien ha sido identificado directamente por expertos de la ONU como una pieza central en la coordinación de estrategias de inteligencia y vigilancia transnacional dirigidas contra ciudadanos nicaragüenses exiliados en el extranjero.

En su intervención en la plenaria de la cumbre, Jaentschke reafirmó el compromiso de Nicaragua «como zona de paz» donde «el diálogo, el respeto y el entendimiento mutuo deben prevalecer sobre las diferencias». Diferencias que a lo interno del país pueden costarle la vida, la libertad y sus propiedades a quienes se oponen al régimen sandinista, en el poder desde el año 2007.

México, Brasil y Uruguay en sintonía con La Habana

El canciller brasileño, Mauro Vieira, en sintonía con La Habana, manifestó su «más vehemente oposición a las condiciones del embargo comercial y financiero contra el pueblo de Cuba» impuesto por Estados Unidos al tiempo que agregó que «la era de la arrogancia y los protectorados pasó».

En esta mismo línea, el secretario de Relaciones Exteriores mexicano, Roberto Velasco, señaló en el plenario que el Gobierno de Claudia Sheinbaum «reitera su posición histórica de México de rechazo al embargo y otras medidas coercitivas en contra de Cuba».

El canciller de Uruguay también denunció las «medidas unilaterales» contra Cuba sin mencionar a Estados Unidos.

Las delegaciones de Brasil, México y Uruguay ignoraron en su turno de la palabra la brutal represión de las dictaduras de Cuba y Nicaragua y las deplorables condiciones en que ambos regímenes de izquierda encarcelan a sus disidentes y opositores.

Contrapunto democrático

En cambio, el canciller de Paraguay, Rubén Ramírez Lezcano, aunque no nombró a Cuba ni Nicaragua, señaló que «el desarrollo de la región será posible cuando la democracia plena sea posible en todos los países de la región».

Sobre estas misma idea, el canciller de Perú, Carlos Espá, pidió que los diálogos en el ámbito iberoamericano se conviertan en «compromisos claros en favor de la libertad» para lograr una región más democrática porque según apuntó «no puede haber paz sin justicia, ni justicia sin libertad».

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