God of War: Ragnarok.

Arte de War of War: Ragnarok

Dioses, familia y cultura

Ragnarok o la batalla del fin del mundo

El dios de la guerra griego se enfrenta al conocido como Padre Supremo de los nórdicos, Odín, en el marco del Ragnarok o batalla del fin del mundo. No, no se trata de un viejo relato de algún escritor en un alarde de consumo de estupefacientes. Esta es la premisa del último gran videojuego del año, God of War: Ragnarok.

Con esta última entrega se pone fin a una saga protagonizada por Kratos, el dios de la guerra griego que, tras ser engañado y maldito por los dioses del Olimpo, decide vengarse acabando con todos y cada uno de estos (y vaya que si lo hace). Una vez cumplido su cometido, parece marcar el final de su historia, sin embargo, un nuevo comienzo sorprende a los jugadores siete años después al encontrarse a Kratos inmerso en la mitología nórdica.

Mientras que el primer juego de esta nueva historia se centra más en la presentación de los personajes y de este mundo mágico y mitológico, el segundo plantea dos temas que trascienden el entretenimiento: la familia y el destino. Este último se vuelve objeto de debate y discusión entre los personajes que lo ven como algo inevitable y los que se niegan a aceptar que su futuro ya esté escrito.

En cuanto a la familia, los lazos que unen a los distintos personajes exploran temas tan universales como la sobreprotección de los hijos, la rebelión de la adolescencia o el amor entre hermanos (para nada exento de discusiones).

El desarrollo de los videojuegos ha conseguido que, no solo se cuenten mejores historias, sino que se puedan contar mejor con el despliegue de posibilidades técnicas (cabe destacar que todo el videojuego avanza a lo largo de un gran plano secuencia). No tendría sentido terminar diciendo lo típico de que los videojuegos han llegado para quedarse o algún tópico por el estilo, porque, salvando el asunto de la agresividad, podemos ver a los videojuegos como un Kratos que llega al Olimpo de la cultura con ganas de hacerse notar entre los viejos dioses del cine, la literatura y el resto de las artes.

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