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Una lotera vende décimos de Lotería para el sorteo navideño de El Gordo en la Puerta del Sol de Madrid

Uno de los elementos clave de este esquema es el destino que corren los décimos no vendidosEFE/ Mariscal

Qué es el «efecto estanco» en la Lotería de Navidad y cómo protege al Estado

La alta participación en el sorteo, que supera el 70 % de la población española, reduce considerablemente el número de billetes sin comprador

El denominado «efecto estanco» de la Lotería de Navidad responde a un modelo de reserva estatal que confiere al Estado una ventaja estructural significativa. Este sistema se basa en el control exclusivo sobre la emisión y comercialización de los décimos, lo que permite a la Administración no solo regular el juego en su integridad, sino también beneficiarse directamente de los efectos económicos derivados de su funcionamiento.

La abogada y criminóloga Beatriz de Vicente ha explicado en reiteradas ocasiones cómo opera este mecanismo. Según sus palabras, «el billete de lotería se considera un producto estancado. Esto quiere decir que el Estado tiene el monopolio de la fabricación y la comercialización».

De esta manera, puntualiza, cualquier venta requiere de una «autorización expresa», incluso en casos como la venta ambulante. En caso contrario, advierte, el acto puede tipificarse como delito, con penas que incluso podrían implicar prisión.

Uno de los elementos clave de este esquema es el destino que corren los décimos no vendidos. Aunque estos billetes participan igualmente en el sorteo, si resultan agraciados con un premio, el importe correspondiente no se distribuye entre los ciudadanos, sino que revierte de manera íntegra a las arcas públicas. Esto convierte al Estado en una suerte de jugador pasivo que, sin haber adquirido un décimo, puede recibir premios no reclamados por la ciudadanía.

No obstante, este fenómeno no se produce con frecuencia. La alta participación en el sorteo, que supera el 70 % de la población española, reduce considerablemente el número de billetes sin comprador.

Un total de 198 millones de décimos

La edición de 2025 del tradicional sorteo navideño sigue esta misma lógica. Loterías y Apuestas del Estado ha emitido un total de 198 millones de décimos, cinco millones más que en la campaña anterior. La emisión global asciende a 3.960 millones de euros, de los cuales 2.772 millones se destinan a premios.

Además del beneficio derivado de los décimos no vendidos, el Estado obtiene también ingresos a través del sistema impositivo. La Agencia Tributaria aplica una retención del 20 % sobre todos los premios que superan los 40.000 euros. Así, por ejemplo, un décimo agraciado con el Gordo, dotado con 400.000 euros, deja al ganador una cuantía neta de 328.000 euros.

El modelo permite al Estado beneficiarse de manera simultánea en tres frentes: en primer lugar, mediante los ingresos por la venta de los billetes; en segundo término, por el retorno de los premios de los décimos que no se adquieren; y, por último, a través de la recaudación impositiva aplicada a los premios de mayor cuantía.

Esta situación ha sido objeto de críticas por parte de algunos sectores, que cuestionan el equilibrio entre el carácter popular y cultural del sorteo y el notable rédito económico que el Estado obtiene del mismo. Para ellos, este desequilibrio pone de relieve una disonancia entre la percepción colectiva del sorteo como tradición festiva y su realidad como fuente de ingresos públicos.

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