Ni furgoneta ni cámper, al final no había nada de lo prometido
Delito
Detienen a un ‘figura’ que vendió la misma furgoneta cámper a diez personas aunque no era ni suya
Un programa de televisión sacó a la luz la estafa llevada a cabo por esta supuesta empresa dirigida por un viejo conocido de la justicia
Los vehículos tipo cámper que permiten dormir en su interior han disparado su demanda los últimos años, se trata de una moda que comenzó durante la epidemia de Covid y no ha parado de crecer, tanto que los compradores pagan auténticas barbaridades por vehículos que están reventados.
Para hacernos una idea, una furgoneta de este tipo suele costar más de 60.000 euros nueva, si bien en el mercado de ocasión es imposible encontrar nada por menos de 20.000 euros y con decenas de años a sus espaldas.
Caras y muy viejas
Ante esta situación un avispado ‘empresario’ decidió poner en marcha un sencillo negocio de venta de este tipo de vehículos importados, el funcionamiento era relativamente sencillo y muy lucrativo.
La famosa furgoneta que ni era cámper ni era suya
La clave estaba en ofrecer una furgoneta de estas características a un precio irresistible que hiciera a los posibles compradores no dudar ni un momento en señalizarla y pagarla. El plan inicial era que el estafador importaba furgonetas viejas de Alemania y las camperizaba en España, un proceso relativamente habitual.
El arte del engaño
Peor la realidad era muy distinta, pues tan solo había un vehículo tipo cámper que era el que ofrecía y todavía no había empezado a camperizar las ocho furgonetas que había importado y de las que no había iniciado ni la transferencia de la documentación.
La detención del sospechoso
La denuncia de una compradora que había abonado la mitad de los 20.000 euros y llevaba semanas sin saber nada de su vehículo puso en alerta a la Guardia Civil de Alicante, que activó un operativo que terminó por destacar el lucrativo negocio, pues el empresario había ‘vendido’ la misma cámper a una decena de compradores que habían sido estafados.
Finalmente, la Guardia Civil descubrió que se trata de un viejo conocido de la justicia, un español de 46 años con varias causas judiciales pendientes en Huelva y Barcelona. En este caso no todos los afectados habían pagado la totalidad del vehículo, pero en mayor o menor medida había abonado un buen pellizco del vehículo.