Recreación de cómo funcionaría este sistema

Recreación de cómo funcionaría este sistemaIA

Seguridad vial

Bruselas quiere controlar la velocidad de nuestro coche a distancia bloqueando el pedal del acelerador

Esta nueva ayuda a la conducción podría llegar en 2030 y permitiría limitar la velocidad máxima a la que circula cada coche en función de la carretera

Hace ya años que la Unión Europea no logra dar con la tecla para reducir los fallecidos por accidente de tráfico, de hecho, en 1997 nacía el plan Visión Cero, que contemplaba que en 2050 no hubiera fallecidos por accidente de tráfico.

Un objetivo que, conforme se acerca la fecha, se ve cada vez más lejano, pues lejos de bajar, los accidentes en carretera se han estabilizado e incluso crecen.

Crecen los accidentes

Para lograr su objetivo, Bruselas ha apostado siempre por la conducción autónoma como su gran aliado, al final, se trata de quitar responsabilidades al conductor y dárselas a los sistemas electrónicos que desde hace unos años han irrumpido de manera masiva en los automóviles. De esta manera se terminaría con el llamado factor humano, que estaría detrás de gran parte de los accidentes de tráfico que se producen en el mundo.

El objetivo es reducir los accidentes a cualquier precio

El objetivo es reducir los accidentes a cualquier precio

Pero si alguien piensa que estos sistemas de ayuda a la conducción se van a quedar ahí, está muy equivocado, pues van a ir en aumento tanto en número como en influencia sobre la conducción.

Técnicamente conocidos como ADAS, Advanced Driver Assistance Systems (Sistemas Avanzados de Asistencia al Conductor), estos sistemas nos advierten, por ejemplo, si detectan que nos estamos durmiendo e incluso pueden llegar a parar el coche en la cuneta o avisarnos de que nos salimos de nuestro carril o de que estamos superando los límites de velocidad de la carretera por la que circulamos.

Por ahora solo avisan

Pero la idea de Bruselas sería ir más allá y hace unos días se filtraba la posibilidad de que a partir de 2030 todos los coches nuevos que salgan de los concesionarios tengan que contar con un sistema que permitiría limitar la velocidad a distancia.

Técnicamente, es relativamente sencillo, pues a día de hoy todos los coches están ya conectados por GPS, lo que permite saber no solo dónde están, sino también la velocidad a la que circulan, un dato que permitiría bloquear el acelerador de los automóviles vía satélite cuando detecte que estamos cerca del límite.

Hace tiempo que las ADAS han conectado a todos los coches

Hace tiempo que las ADAS han conectado a todos los coches

Este sistema permitiría además trabajar sobre límites de velocidad dinámicos que podrían ajustarse a las condiciones de la carretera en tiempo real, es decir, bajar el límite de velocidad en una carretera en concreto si llueve o hay mucho tráfico, por ejemplo.

El único problema de estos sistemas denominados ADAS es su precio, pues para funcionar correctamente necesitan decenas de sensores y radares, lo que supone ya un sobrecoste de unos 2.000 euros por automóvil, por lo que los fabricantes europeos habrían pedido ya a Bruselas que les permita producir coches urbanos sin ADAS, para que el precio sea más competitivo frente a la amenaza de los coches chinos a precio de derribo.

Un paso más camino de la conducción autónoma en lo que ha venido a denominarse copiloto automático, unos sistemas que restan protagonismo al conductor y buscan convertir los coches en burbujas de seguridad libres de accidentes.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas