El control de crucero permite fijar una velocidad constante

El control de crucero permite fijar una velocidad constante

Tráfico

A qué velocidad hay que poner el control de crucero del coche para que no nos multen los radares

Este sistema es ya muy popular en los coches, aunque algunos expertos insisten en que puede resultar peligroso, pues hace que nos relajemos demasiado

El control de crucero, cruise control originariamente, nació en los Estados Unidos en los años 50 y fue inventado por Ralph Teetor. Allí, las infinitas rectas hacían obligatoria la utilización de este sistema que evita mantener el pedal del acelerador pisado constantemente.

Su llegada a Europa se produjo mucho después, pues nunca se ha considerado un elemento de equipamiento necesario en las carreteras del Viejo Continente, mucho más exigentes y con muchas más curvas.

Rectas infinitas

En cualquier caso, ahora forma ya parte del equipamiento de todos los coches, aunque con un funcionamiento mucho más sofisticado que los primeros sistemas. A grandes rasgos, la clave es marcar la velocidad a la que queremos circular para que el vehículo mantenga esa velocidad por sí solo.

Es necesario adaptarse a su funcionamiento

Es necesario adaptarse a su funcionamiento

Lo primero que hay que decir es que, si lo ponemos a la velocidad máxima de la autopista, 120 km/h, vamos a circular realmente a menos de 115 km/h, pues debemos tener en cuenta que todos los velocímetros salen de fábrica con un ligero error a la baja precisamente para que no superemos los límites de velocidad con facilidad.

Error a la baja

En paralelo, los radares de la DGT también trabajan con un pequeño colchón de error para no multar justo a partir del primer kilómetro, sino que el margen estaría entre 5 y 7 kilómetros.

En autopista podemos graduarlo por encima de 120 km/h

En autopista podemos graduarlo por encima de 120 km/h

Si sumamos ambos márgenes, descubriremos que hay casi 10 kilómetros de colchón de seguridad, lo que nos permitiría fijar la velocidad del cruise control por encima.

Nunca debemos apurar a 130 km/h, pues nos van a terminar multando seguro, pero sí podemos fijarlo a 125 kilómetros a la hora con una tranquilidad casi absoluta, aunque con cuidado en las cuestas abajo, que a veces el coche se puede ‘acelerar’ solo. Si el control de crucero es adaptativo, además mantiene constante la distancia con el coche que circula delante y frena si se acerca demasiado.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas