Imagen del camión y los agentes
Infracción
Malabaristas al volante: la Guardia Civil detiene a los chóferes de un camión por cambiarse en marcha
Además de un delito de conducción temeraria los protagonistas se enfrentan a un delito de falsedad documental
Tal y como saben camioneros y transportistas, es habitual que la Guardia Civil de Tráfico realice habitualmente controles rutinarios a furgonetas y camiones, unos controles en los que verifica fundamentalmente la documentación del vehículo y el disco del tacógrafo.
Tal y como explican los agentes de la Agrupación General de Tráfico que participaron en este control, su sorpresa fue mayúscula al descubrir en un control rutinario que conductor y acompañante habían intercambiado su posición al volante en el intervalo que va desde que les dieron el alto y mientras seguían al vehículo patrulla para buscar un lugar en el que estacionar con seguridad.
Conduce tú que a mi me da...
En este caso los agentes cayeron en que el conductor que iba al volante cuando les dieron el alto desde el coche patrulla no coincidía con el conductor que estaba a los mandos cuando el camión se detuvo en el arcén, lo que significa que se habían convertido en verdaderos funambulistas capaces de cambiarse de puesto en marcha sin parar.
Conductor y acompañante cambiaron de puesto tras darles el alto
Los hechos ocurrieron el pasado 5 de septiembre en la N-122, en el término municipal de Villar del Campo (Soria), donde los agentes descubrieron que además el disco del tacógrafo tampoco coincidía con el del conductor en ese momento.
Una locura
Los transportistas fueron detenidos por un delito de falsedad documental, conducción temeraria y otras infracciones relacionadas con la seguridad vial, con lo que se enfrentan a una pena de prisión entre seis meses y tres años y una multa de seis a doce meses.
Además de difícil, cambiarse en marcha es una locura
A esto habrá que sumar la previsible retirada del carnet entre uno y cuatro años y la multa económica por las infracciones cometidas. No parece sencillo que entren en la cárcel, pero desde luego han puesto en juego su puesto de trabajo y la seguridad de muchos de los coches con los que se cruzaron en la carretera mientras se cambiaban.