Imagen del edificio de oficinas donde estaba el presidente
Nostalgia
Así era la fábrica de coches más lujosa del mundo, convertida hoy en un nido de ratas y vagabundos
Dos jóvenes se introducen en las instalaciones y tras rebuscar entre el escombro y la basura encuentran una verdadera joya
Afinales de los años 80 un empresario italiano se hacía con los derechos de uno de los fabricantes más lujosos de la historia del automóvil, un mito que nació en la competición y de cuyos talleres nacieron algunos de los vehículos más bellos de la historia.
El empresario se llamaba Artioli y la marca era Bugatti, que en 1990 ponía en funcionamiento la que podía considerarse como la fábrica de coches más lujosa de la historia, ubicada en Campogalliano, Modena, cuna de las marcas más exclusivas del mundo.
Un empresario, un loco...
Desafortunadamente, el proyecto quebraría en 1995, pues las ventas del único modelo que allí se fabricaba, el EB-110, no daban para financiar la obra fastuosa. Este espectacular deportivo tenía un motor V12 con hasta 612 caballos de potencia, alcanzaba los 355 km/h con un 0-100 km/h de 3,2 segundos. En su momento costaba unos 300.000 euros nuevo, pero ahora las unidades que quedan rondan los dos millones de euros.
El único coche que se produjo en esa factoría
En los años 90 la fábrica de Bugatti estaba supuestamente a años luz de la competencia gracias a sus refinadas, innovadoras y futuristas instalaciones de producción
En el olvido
El Grupo Volkswagen vio las posibilidades de la marca y compraría los derechos de explotación y fabricación para producir el que hasta el momento era el deportivo más potente de la historia, el Veyron, que tendría un motor W16 de 1.001 caballos y sería capaz de superar los 400 kilómetros/hora.
Imagen de la fábrica de Bugatti
Pero VW optó por no recuperar la fábrica y producirlo en Francia, abandonando para siempre la planta de Campogalliano. Está ubicada en la A-22 muy cerca de los cuarteles generales de Ferrari y lleva más de dos décadas en completo estado de abandono.
En el interior no hay rastro de la maquinaria
Inicialmente, el jardinero, Ezio Pavesi, fue quien se hizo cargo de su cuidado y mantenimiento, uno de los más fieles empleados de Artioli, aun a día de hoy sigue haciéndolo, pero ahora contratado por un bufete de abogados romano que compró la propiedad y lo que queda de la fábrica, que desafortunadamente se ha convertido en un nido de ratas, vagabundos e incluso se usa para fiestas tecno ilegales.
Una de las salas de exposición del edificio noble
Todo ello rodeado por decenas de detalles que recuerdan al origen de la factoría, pues hasta las puertas son las originales de la primera planta de Bugatti, que estaba en la localidad de Molsheim, primero alemana y ahora francesa.
Dos jóvenes se encontraron con una joya en su interior
Hace unos años unos jóvenes rebuscaron entre la basura y el escombro que se acumula en el interior y encontraron la placa de un Bugatti EB-110, el número de serie identificativo que distinguía a cada unidad.