El conductor mientras los policías golpean el cristal de la ventanilla
Increíble
La Policía despierta a un conductor que se queda dormido en un semáforo tras una noche movidita: «Oiga...»
Se trata de un hecho muy grave salvo que el conductor pueda demostrar ante un juez que sufre narcolepsia, un trastorno que afecta al control del sueño
De acuerdos con las estadísticas disponibles en España, dormirse al volante está detrás de entre un 15 y un 30 % de los accidentes que se producen en carretera, accidentes que suelen ser muy graves porque suelen terminar empotrándose contra un coche que circula en sentido contrario o saliéndose de la carretera.
Los hecho sucedidos recientemente en Madrid no fueron tan peligrosos, pues la vida del conductor no estuvo en riesgo al quedarse dormido en un semáforo de la madrileña plaza de Embajadores mientras esperaba que la luz verde volviera a encenderse.
Una cabezadita muy cara
Hasta allí se desplazó una pareja de la Policía Municipal de Madrid que tuvieron que despertarle con golpecitos en la ventanilla al son de: «Señor, oiga...». Lógicamente lo primero que hicieron los agentes es someterle al test de alcoholemia que también lógicamente daría positivo, aunque por el momento se desconoce la tasa real que arrojó.
El conductor soplando en el alcoholímetro
El somnoliento protagonista conducía un vehículo de alquiler por minutos, un medio de transporte cada vez más habitual en las ciudades y en función de lo que decidan los agentes tendrá que hacer frente a una denuncia por alcoholemia con retirada de carnet y multa de hasta 600 euros.
Más que multas
En paralelo los agentes deberían sancionarle con 200 euros por conducción negligente o con 600 si valoran que existe riesgo para otros conductores, en cuyo caso estaríamos antes una infracción de conducción temeraria sancionada con 500 euros y 6 puntos del carnet.
En cualquier caso es más que probable que el caso termine en los tribunales, pues el conductor podría alegar que sufre narcolepsia, la enfermedad que te hace dormirte en cualquier sitio por un problema de desorden neurológico, algo que normalmente impide la renovación del carnet de conducir por el riesgo obvio que supone ponerse al volante de un vehículo con un problema de estas caracteríasticas.