Así termina la autopista A-14
Infraestructura
La autopista ciega que no lleva a ningún sitio en la que el Gobierno ha invertido más de 110 millones de euros
Se trata de una de las obras sin terminar más llamativas de España, en la que ha prevalecido el impacto medioambiental
Varias de las obras públicas llevadas a cabo en España indican que nuestro país se ha convertido en un verdadero despilfarro en materia de infraestructuras, más allá de algunos aeropuertos que ni se usan ni se van a usar, esta autopista es un ejemplo perfecto.
Hablamos de la A-14, que en su día nació para unir Lérida con Francia, una autopista de 180 kilómetros de longitud en la que solo se han construido 18 kilómetros a un precio de oro, pues cada kilómetro ha costado casi siete millones de euros, con lo que hablamos de una obra de unos 110 millones de euros.
Dinero tirado
Lo más triste de la obra es que a día de hoy termina en unos bloques de hormigón que bloquean la autopista, cuanto lo previsto era un tramo mucho más largo que sirviera de alternativa a la N-230.
La autopista termina de manera abrupta en mitad del campo
Por ahora no existe el menor plan para continuar con su construcción, de hecho todo parece indicar que la obra va camino de quedarse así, pues los planes son desdoblar la carretera nacional a la que iba a sustituir, la N-230. Una carretera nacional muy peculiar en la que los usuarios cuentan hasta 22 rotondas en un trazado realmente corto, lo que le ha servido para ganarse el apelativo de la carretera de las rotondas.
Así se queda
Además de la falta de fondos para su construcción, el problema habría sido el impacto medioambiental de la carretera sobre áreas protegidas, descartando por completo que el alto Pirineo sea atravesado por una autovía de cuatro carriles, por lo que tal y como hemos comentado el futuro será desdoblar la N-230.
En 2012 se abrió al tráfico el primer tramo de la A-14 entre las localidades de Roselló y Almenar y en 2017 se inauguraron unos 10 kilómetros adicionales que conectan la A-2 en Lérida con Roselló, pero hasta ahí ha llegado.