Flexiones en un control, algo habitual
Alcoholemia
Un guardia civil revela cuál es el único método para no dar positivo en un control de alcoholemia
La Guardia Civil hace más de siete millones de controles de alcoholemia cada año, como tal es la mayor experta en la materia
Con la llegada del verano llegan también los controles masivos de alcoholemia de la Guardia Civil, que quiere poner a prueba si los conductores españoles beben y se ponen al volante de su coche.
Conviene tener en cuenta que al cabo del año es más que normal que tengamos que ‘soplar’ en algún control de alcoholemia, pues la Guardia Civil realiza más de siete millones, una cantidad que va en aumento.
Siete millones de controles
Desde la Guardia Civil se empeñan también en desmontar los mitos que rodean al consumo de alcohol al volante, pues es algo extremadamente peligroso, de hecho el alcohol estaría presente de una u otra manera hasta en el 50 % de los accidentes.
En verano las campañas de control son intensivas
Hay que tener en cuenta que de acuerdo con estudios de toxicología el alcohol estaría presente en más del 30 % de los fallecidos que se registran en carretera, unas cifras que convierten a esta sustancia en protagonista absoluta de la siniestralidad en España.
Sí hay falsos positivos
Es cierto que hace años hubo un estudio muy interesante que hablaba sobre la influencia de determinados colutorios con base alcohólica en la conducción, de hecho uno de sus principales fabricantes tuvo que cambiar la composición tras un estudio de la Guardia Civil que lo confirmaba.
A día de hoy lo que está claro es que no existen los falsos positivos, es decir los colutorios ya no dejan restos de alcohol en boca y si hemos dado positivo es que hemos consumido alcohol. De la misma forma al revés no existe ningún método para encubrir que hemos consumido.
Tal y como explica la publicación de la Guardia Civil que repite periódicamente ni beber agua, ni beber leche, ni comer césped o realizar ejercicio intensivo durante el test sirve de nada.
Recordemos que por protocolo cuando nos paran en un control de alcoholemia nos harán dos pruebas y la más baja será la que tomen, por eso en los 10 minutos que separan la primera de la segunda los conductores hacen de todo, desde hincharse a chicles y caramelos hasta ponerse a hacer flexiones.
Los agentes repiten que jamás han visto nada que baje la tasa y lo único que sirve, el verdadero antídoto a los test de alcoholemia es no beber.