Los coches chinos llegan en un volumen muy elevado a Europa
Electrificación
Hasta las marcas chinas critican a Bruselas por lo que está haciendo con el automóvil europeo
Las marcas chinas tampoco verían clara la política de Bruselas respecto a la fabricación y venta de coches en territorio comunitario
BYD es la marca china más occidental del mercado, de hecho es la única que no es propiedad del Gobierno de Pekín, sino que a todos los efectos funciona como una empresa privada. Este fabricante chino produjo su primer coche en 2005, y solo dos décadas después es ya el quinto productor mundial de automóviles por delante de Ford y General Motors, con 4,6 millones de unidades al año.
BYD ha demostrado ser la empresa china más honesta en su desembarco europeo, pues su primera fábrica en territorio europeo lleva en funcionamiento ya unas semanas en Hungría, lo que significa que en sus planes está generar riqueza en territorio comunitario y no solo ‘hacer negocio’.
No es solo negocio
Stella Li, vicepresidenta de la firma y responsable de Europa, es una ejecutiva muy activa con la prensa, a la que atiende habitualmente para dar su visión de la situación. En su última intervención dejaba patente su incredulidad ante el papel que está tomando Bruselas en el automóvil europeo.
BYD tiene ya una fábrica en territorio comunitario
De acuerdo con su opinión, el plan de Bruselas para obligar a que los fabricantes chinos produzcan sus coches en Europa atenta contra el libre comercio. El problema es que Bruselas pretende obligar a las marcas chinas a que fabriquen sus coches en territorio comunitario, para lo cual va a poner en marcha un paquete de ayudas a los automóviles que están fabricados en Europa.
Ayudas excluyentes
Así, la hoja de ruta es sustiruir los aranceles a las marcas chinas por beneficios económicos importantes y ayudas a los coches que se fabriquen en la Unión Europea, lo que dejaría fuera de juego a los que llegan de China en barco y a los que viene a medio montar y se ensamblan en territorio comunitario.
Tal y como anticipaba Bruselas la previsión es obligar a que al menos un 70 % de los componentes y de la mano de obra para la fabricación de los coches sea europea, lo que supone un serio problema de organización para las marcas que han criticado incluso algunos fabricantes europeos, que consideran que esta medida dispararía la burocracia, lo que al final terminaría por encarecer los coches una vez más.
La clave es que los coches chinos dejen de llegar en barco
Stella Li considera que Bruselas debería centrarse en fomentar la competitividad entre las marcas europeas y las chinas, de hecho llegó a calificar a la medida de «descabellada» durante sus declaraciones.
De hecho los fabricantes chinos están esperando a conocer la norma definitiva de Europa antes de mover ficha para la puesta en funcionamiento de alguna nueva factoría, pues hacerlo ahora sería hacerlo a ciegas al no conocer la legislación definitiva.