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Cosas que pasanAlfonso Ussía

El caído en el taxi

El tío Lao era un personaje culto, divertido y gracioso. Con un defecto. Era confuso de agenda –no la tenía– y siempre llegaba tarde a las citas y compromisos sociales

Historia bélica y militar de familia. Su protagonista, mi tío Estanislao Ussía y Pelerí, natural del enclave malagueño de Arroyo de la Miel, la localidad de Isco, algo más lento que Gento. Con más culo, probable causa de improvisar un galope. En familia era conocido como el tío Lao, y era un personaje culto, divertido y gracioso. Con un defecto. Era confuso de agenda –no la tenía– y siempre llegaba tarde a las citas y compromisos sociales. Le sucedía lo que al gran Agustín de Foxá. Cenaba en «Salvador» con un grupo de amigos. Uno se lo recordó.

–Agustín, si no me equivoco hoy tenías fiesta de carnaval en casa de Edgar.

–No, es mañana.

–Comprueba.

–Tienes razón, era hoy.

Y Agustín sin disfraz se presentó en la cena de Edgar Neville.

-Qué honor que hayas venido, aunque un poco tarde. ¿De qué vienes disfrazado?

-De queso manchego.

Pero el tío Lao le superó. Se equivocó de día de guerra. «De aquí no paso, nos fríen». El tío Lao pagó generosamente al taxista, y en el momento de su primera soledad bélica, recibió un impacto de bala. Fue visto por unos compañeros, Joaquín Satrústegui y uno de los hermanos Miralles, y evacuado al hospital de campaña más cercano.

–¡Cómo se te ocurre venir a la guerra con dos maletas de ropa!

Pero ya no tenía remedio. La herida era más seria. Superó la infección, una recaída y fue dado de alta pocos días antes de la recuperación de Madrid por parte de los nuestros. Fue condecorado, después de tres años ingresado, con la medalla militar con distintivo rojo. Lo cual no le complació al enterarse que al taxista, incorporado a los nacionales, le habían premiado con la Gran Cruz. Edgard le dedicó unos versos.

Después de dar la tabarra
y de bajar la testuz
le han dado a Lao la pequeña
y al taxista, la Gran Cruz.

Y eso nada tiene que ver con Gila. La realidad siempre supera a la imaginación.