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Desde la almenaAna Samboal

Las cuentas de Moreno

Mariano Moreno no ha sido ministro. Le hubiera destituido sin miramientos. Su función era extraordinariamente más relevante, por esa razón, cuando salió de Ferraz, le procuraron un empleo confortable y generosamente remunerado en una empresa pública

Se convirtió en presidente gracias a la primera moción de censura que prospera en democracia. Este jueves, será el primer presidente en ejercicio obligado a responder ante una comisión de investigación. En el interregno, ha tomado decisiones inéditas que, en cualquier democracia que se precie de mantener unas mínimas garantías, hubieran precipitado, si no su dimisión inmediata, una convocatoria urgente de elecciones. Obviando las recurrentes faltas a la verdad, convertidas en marca de la casa, conviene no olvidar la de mantener a sus conciudadanos privados de derechos fundamentales durante meses sirviéndose de un decreto de alarma declarado ilegal por el Tribunal Constitucional. Pero permanece, a pesar de que su esposa y su hermano estén sometidos a una investigación judicial, entre otras cosas, por servirse de medios y recursos públicos en beneficio propio. Sin presupuestos, sin pedir permiso ni rendir cuentas del empleo que hace de los dineros de los ciudadanos, lleva meses gobernando al margen del Parlamento y ahora pretende seguir haciéndolo con una mayoría enfrente. Siempre que exista un tonto útil que le sirva de parapeto, se servirá de él para resistir. Es su lema.

Pedro Sánchez llegó al poder porque una banda con ningún escrúpulo y sin nada que perder, puesto que eran nadie, se enfrentó a todo un gran partido político para ponerle cama, mesa y mantel en la Moncloa. Otros con más recorrido se lo hubieran pensado dos veces, puesto que unos años de brillo y oropel institucional no compensan el ostracismo al que se verán abocados el resto de su vida. A eso es a lo que se enfrentan los que le encumbraron: señalamientos, juicios, multas y posiblemente cárcel. Solo queda desvelar la incógnita de hasta dónde y hasta cuándo seguirán protegiendo a su líder. Porque si él no hizo, al menos sí consistió lo que hicieron su manto protector.

Un nuevo jugador ha salido a escena. Mariano Moreno no ha sido ministro. Le hubiera destituido sin miramientos. Su función era extraordinariamente más relevante, por esa razón, cuando salió de Ferraz, le procuraron un empleo confortable y generosamente remunerado en una empresa pública. Hay gente, como decía Sabino Fernández Campo, que vale más por lo que calla que por lo que dice. Y él sabe todo de todos. Conoce el origen de los ingresos que tan celosamente guardan y, aunque le hayan dicho al juez que era Koldo el que contaba los billetes, muy probablemente recuerde el bolsillo en que acabó cada uno. Tiene el foco sobre sí y gracias a eso ya sabemos algo más, pero todavía tiene mucho que explicar: no solo el destino de los tres de cada cuatro euros en efectivo que salieron de las cajas fuertes del PSOE, sino también la verdadera razón por la que Santos Cerdán decidió pagar con el desprecio del despido la fidelidad que mostró al señor de la Moncloa cuando no era nadie.