Caza en Ostrrih
Hoy llegas a una casa de reunión en el campo español y te topas con una sorpresa, todos los monteros van vestidos de austríacos. Al llegar a la casa te ofrecen las típicas migas de Salzburgo con huevos tiroleses. Todos han querido acudir diferenciando su ropa y todos han coincidido, van de austríacos
Viena, que es la ciudad de las ilusiones, procura no perder la tradición de sus mayores y en ella resplandecen dos comercios que nos indican que, efectivamente, aquella es una ciudad distinta, con sus monumentos únicos y su pulso de vida, que le concedieron los Strauss y el buen gusto por excelencia.
Allí desde hace un siglo triunfan dos establecimientos o tiendas, cuya visita es necesaria para conocer mejor la capital del Imperio Austrohúngaro, el de la pesada Sisi.
Los dos llevan el mismo nombre comercial 'Sacher'; uno es una chocolatería, confitería y lugar de encuentro, en dónde elaboran el Baumkuchen, el árbol dulce casi tan bueno como el que se ofrece en el restaurante 'Horcher' en Madrid.
Y en su gemela de nombre, es la sastrería, tienda de ropa 'Sacher', donde se vende la más alta gama de prendas de estilo austríaco; desde los típicos 'loden' a los 'knikers' de influencia bávara, y aquí empieza el lío; también los trajes de verano de las mujeres, que van vestidas con sus ropas tradicionales, como si en Sevilla las mujeres fuesen vestidas de gitanas, y el hombre obligado a lucir un traje corto con su sombrero cordobés y dejarse las patillas de 'boca de hacha'.
Desde mi inicial afición a la montería, que es la gran envidia de los cazadores austríacos, siempre fuimos los españoles muy someros en el vestir para acudir al campo.
Han cambiado las cosas y antaño cuando los grandes monteros españoles iban a cazar, se vestían con toda suerte de ropas de abrigo para no helarse durante la tres o cuatro horas que puede durar una montería; pero lo hacían sin distinguirse de sus secretarios, de sus acompañantes y mantenían sus tradiciones.
Hoy llegas a una casa de reunión en el campo español y te topas con una sorpresa, todos los monteros van vestidos de austríacos. Al llegar a la casa te ofrecen las típicas migas de Salzburgo con huevos tiroleses. Todos han querido acudir diferenciando su ropa y todos han coincidido, van de austríacos.
La comida después de la montería es un cocido al estilo Mayerling, que es tan buenos como el madrileño, porque de Mayerling no tiene ni patata.
Lo comentábamos el otro día mis amigos, Enrique Chico y Sol de la Serna, y hemos decidido que a partir de ahora solo iremos a monterías austríacas en los Montes de Toledo, la Sierra de san Pedro y la Serranía de Andújar, sobre todo al Horcajuelo, ese paraíso de mi inolvidable amigo Luis de la Peña.