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en primera líneaJosé A. Ramos-Clemente y Pinto

Gog y Magog

En el siglo XXI los competidores son el islamismo, la cara política del islam, y la ideología 'woke', cabeza de lanza de un movimiento socialista transmutado en políticas de interseccionalidad que no dejan resquicios a los que no compartan el combo ideológico completo

En analogía al sorry not sorry podríamos reciclar el viejo lema sobre España y afirmar que Spain is different not different; es decir, que la supuesta anomalía política española no es tal sino en las formas, ya que reproduce el gran conflicto interno de occidente «a españolas maneras», solo que las formas son tan cutres y tan nuestras que quizá nos impiden ver que simplemente son la versión española de un problema de escala mundial.

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El Debate (asistido por IA)

En lo que llamamos Occidente, hace mucho que convivimos con un elemento cultural antes ajeno y vecino y ahora interno: el islam. América está occidentalizada hasta en su indigenismo; África, mayoritariamente en el caos, sigue siendo un actor secundario que sufre y padece tiranos internos y rapaces externas; más allá, en Asia, solo quedan las áreas de influencia china e india. Rusia es occidente a su manera y el resto son actores de reparto. Así pues, la tesis es que, en lo que simplificadamente llamamos «mundo occidental» se está librando la eterna batalla contra Gog y Magog o contra Gog de Magog, según se identifiquen estos nombres con dos pueblos o con un rey de un pueblo.

En la tradición cristiana, Gog es el soberano de la Tierra o pueblo de Magog que ayudará al mal en su lucha contra el bien, contra el dios del antiguo y nuevo testamento y su pueblo (judíos y cristianos). Algunas interpretaciones hacen un paralelismo entre Gog y Yahvé, por una parte, y Magog y el pueblo de Dios (el viejo o el nuevo Israel), por otra; otras interpretaciones ven en Gog no a la némesis de Dios, sino simplemente a los líderes terrenos que luchan contra los valores y modos de vida de la tradición judío-cristiana. A lo largo de la Historia se ha identificado a Magog con los pueblos tradicionalmente enemigos de Occidente en cada momento histórico: escitas, godos, hunos, etc.; desplazándose esta identificación de unos pueblos más cercanos, según se iban integrando, a otros más lejanos. Cuando varios de estos enemigos coinciden en el tiempo o en el espacio, se alían y compiten entre sí por el liderazgo del mal. En el siglo XX el nazismo y el comunismo se aliaron y se pelearon por ser el Gog del Apocalipsis, que trajera el triunfo del mal sobre el bien. Un bien, el Occidente cristiano, no exento de corrupciones internas e imperfecciones, como toda obra humana y muchas veces fragmentado en luchas intestinas.

En el siglo XXI los competidores son el islamismo, la cara política del islam, y la ideología woke, cabeza de lanza de un movimiento socialista transmutado en políticas de interseccionalidad que no dejan resquicios a los que no compartan el combo ideológico completo; uno enmascarado tras la idea de tolerancia religiosa y el otro tras la palabra progreso. De marketing andan bien, como siempre; nadie compraría el producto vendido por el diablo si el diablo viniera con cuernos y echando espuma por la boca. El socialismo radical se disfraza de socialdemocracia y con ese nombre se infiltra en los partidos llamados demócratas y el islamismo utiliza los resortes de la democracia para acabar con ella. Ambos pretendientes al trono de Magog comparten su odio por el Occidente cristiano y poco más que eso les mantiene unidos; de darse el triunfo de uno de ellos aniquilaría al otro en cuanto pudiera. No es extraña, pues, la sinergia de la extrema izquierda con la causa islamista antisemita. Quizá lo que no ven los autodenominados progresistas es lo poco que durarían en un Estado islámico o sí lo ven, pero confiados en su superioridad moral esperan vencer posteriormente a sus actuales socios. Los islamistas lo tienen mucho más claro, su fanatismo les lleva a creer ciegamente en la victoria y tras ella harán limpieza.

Esa alianza, que en España hemos visto recientemente con los casos de la flotilla o las agresiones a la vuelta ciclista, se ha personalizado en un candidato a Gog que ha ganado las elecciones a la alcaldía de Nueva York: Zohran Mamdani. Este se ha proclamado, entre gritos de éxtasis, casi histéricos, de miles de neoyorkinos, orgullosamente musulmán y socialista democrático, lo cual le permitiría liderar ambas corrientes y unir fuerzas para la embestida final. No es un secreto que DSA (Democratic Socialist of America), de extrema izquierda, odia al partido demócrata (DP) tanto como lo utiliza, pero tampoco lo es que Pedro Sánchez ha parasitado al antiguo PSOE, para llevarlo de una socialdemocracia europea al nuevo socialismo transprogresista extremista y que ese será el camino a seguir por DSA respecto al DP; por todo lo expuesto, no es casual que pongan al frente de todo este proyecto a un musulmán catapultándolo a la alcaldía de Nueva York; también Gustavo Petro llegó a la Presidencia de Colombia impulsado por haber sido alcalde de Bogotá.

A veces nos gusta decir que lo que pasa en España no pasa en ningún país del mundo y creo que es un error; lo que pasa en España no es más que una ramificación a la española de lo que está pasando a nivel global. Los cristianos creemos en un Dios que se manifiesta en la Historia. Y sus enemigos también.

  • José A. Ramos-Clemente y Pinto es seminarista en Huelva y Máster en Relaciones Internacionales
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