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Post-itJorge Sanz Casillas

Posadito de Marisu junto al Rey

Y de pronto aparece la vicepresidenta –que a saber de dónde viene– abriéndose paso entre la gente con una pericia propia de Mocito Feliz o de una señora en las rebajas de los noventa

Qué labor tan entretenida observar a nuestros políticos como si fueran criaturas de zoológico. La tragedia de Adamuz, como cualquier otra, nos retrata como seres humanos. Pocas cosas nos definen más que nuestra manera de comportarnos cuando vienen mal dadas. En esta semana, hemos visto a Óscar Puente dejar de insultar a la gente en Twitter. También a María Jesús Montero llenar su agenda aprovechando que no tiene Presupuestos ni ganas de aprobarlos.

Porque ese ha sido uno de los hitos de los últimos cinco días: ver a una vicepresidenta primera y ministra de Hacienda ser la sombra de los Reyes aprovechando que se pluriemplea como candidata del PSOE a la Junta de Andalucía. Allí donde la gente común vemos una desgracia, el partido ve una oportunidad de promocionar a sus líderes regionales. Lo hicieron con Diana Morant durante la dana (con escaso éxito) y lo están haciendo ahora con Marisu.

Pena que en estos días, a mitad de camino entre la ociosidad y la consternación, María Jesús Montero se haya comportado como lo que es, dejando una imagen que tardaremos en olvidar: cuando se hizo hueco a codazos en un canutazo de los Reyes para salir junto a ellos.

Quiero describir la imagen, aun a riesgo de que se me eche encima el feminismo sobaquero. Seguro que la han visto: están los Reyes hablando ante un grupo de periodistas. Un grupo «nutrido», diría el tópico. También están el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, y el ministro de Transportes, Óscar Puente, que bastante tiene con ser el sucesor de Ábalos. Y de pronto aparece María Jesús Montero –que a saber de dónde viene– abriéndose paso entre la gente con una pericia propia de Mocito Feliz o de una señora en las rebajas de los noventa.

Con la determinación de un sherpa, Montero alcanza la posición donde están los Reyes, pero se encuentra con la resistencia de una joven que está de espaldas. No sabemos cómo, pero consigue llamar su atención sin abrir la boca. En el vídeo se observa cómo alguien le dice algo al oído, momento en que ella se gira. La ministra le mira como esas personas que piden saltarse la cola del supermercado alegando que solo llevan el pan y el Marca. Con ese gesto basta: la joven se aparta para que ella se sitúe junto a la Reina Letizia, que tiene una expresión acorde al momento: hay casi 50 españoles muertos y un país en descrédito. Marisu aguanta unos segundos haciendo como que escucha a Felipe VI. Superado el límite de su atención (unos siete segundos, según el vídeo) parece buscar a alguien entre la gente, a quien saluda levantando las cejas dos veces, como cuando juegas al mus y tienes duples. Qué revelador ver a un político perdiendo las formas con tal de aparecer junto a un Rey al que, a menudo, han ninguneado.

Sirva esta digresión para distraernos de lo ocurrido estos días, que no es sino la constatación (cada vez más frecuente) de que nuestro país se cae a trozos.