El presidente de Telefónica, Marc Murtra.
Telefónica negocia comprar Vodafone España, una operación que no le resolverá nada
La compañía busca un golpe de efecto para recuperar el precio de su acción, pero la posible compra no encaja con el objetivo de Murtra de convertirse en un gran operador europeo
Telefónica ha reanudado las conversaciones con el británico Grupo Zegona para adquirir Vodafone España, según ha podido saber El Debate de fuentes cercanas a las compañías. Zegona explota la marca Vodafone España desde una sociedad distinta a la de Vodafone global, con la que no está relacionada jurídicamente.
La operación quizá podrá servir para levantar algo el precio de la acción de Telefónica, que ha caído en torno al 2,8 % en lo que va de año y casi un 13 % desde que Marc Murtra fue nombrado presidente de la compañía en enero de 2025, pero no encaja con la idea de convertir a la compañía en un potente operador europeo. También es dudoso que, efectivamente, sirviera para levantar el precio de la acción. «Sería pan para hoy y hambre para mañana. Tardaría unos dos años en concretarse», señala uno de los analistas financieros consultados por El Debate. Además, no está claro que Zegona quiera vender ahora. El precio de su acción sigue disparado, y su objetivo es seguir desarrollando Vodafone España y venderla cuando esté más rodada. Analistas financieros no creen que vayan a hacerlo en breve.
La operación ideal para que Telefónica se convirtiera en un gran operador europeo sería una fusión con Vodafone global, una compañía fuerte y privada que no es tan grande y por tanto inasequible como Deutsche Telekom (Vodafone vale menos de 30.000 millones de euros en Bolsa, frente al entorno de 137.000 millones de Deutsche Telekom). Tampoco está fuertemente participada por el Gobierno como la francesa Orange o Telecom Italia. Telefónica vale hoy en Bolsa 19.320 millones de euros, menos de lo que valía cuando dejó el cargo Álvarez-Pallete. Por otra parte, tampoco parece que Deutsche Telekom pudiera estar interesada en una operación Telefónica. «Su negocio en Europa ya es muy importante, y tiene un filón en Estados Unidos», indica Iván San Félix, analista de Renta 4.
Expertos del sector financiero afirman que comprar Vodafone España no resolvería nada a Telefónica, y además le saldría cara, aunque menos que hace unos meses. La fuerte revalorización de Zegona complicaba significativamente la adquisición de Vodafone España. Sus múltiplos duplicaban los de Telefónica y el sector. Valía más de 10.000 millones, pero ahora ha amortizado un 69 % de su capital y se ha quedado en 4.100 millones de euros. Este hecho haría su adquisición más asequible. Zegona cotiza en Londres, y Vodafone España es su único activo.
Si Telefónica adquiriera hoy Vodafone España, sumarían más del 52 % de los ingresos minoristas el mercado de telecomunicaciones español, y más del 65 % de los corporativos (los de empresas). En cuanto al número de líneas móviles, Telefónica y Vodafone agregarían el 45 %, y con MasOrange llegarían al 86 %. En banda ancha, Telefónica y Vodafone sumarían más del 45 %, y con MasOrange se elevarían al 83 % del mercado. Mucha concentración, y, como consecuencia, malas perspectivas para los precios.
A estos posibles problemas de concentración hay que añadir los regulatorios. «Conllevaría una aprobación regulatoria bastante compleja», apunta San Félix. El proceso sería «bastante largo, con requisitos de información exhaustivos. Como referencia reciente del sector tenemos la joint venture -acuerdo de fusión- entre MásMóvil y Orange, que llevó casi dos años (desde julio de 2022 hasta marzo de 2024). No creemos que el desenlace de esta operación durase menos», incide.
Las condiciones que impondría la Comisión Europea serían previsiblemente muy exigentes, ya que la suma Telefónica-Vodafone tendría una cuota muy relevante y deberían ceder parte, con DIGI como principal ganador. «Telefónica corre el riesgo de que la Comisión sea más favorable a DIGI de lo que le gustaría, en aras de que la competencia sea más igualada», añade Iván San Félix. También MásOrange podría recibir más compensaciones en el segmento corporativo, en donde su cuota sería muy inferior a Telefónica-Vodafone.
Para financiar esta compra u otras, Telefónica ha puesto en venta todas sus filiales en Iberoamérica excepto Brasil, se contempla la monetización parcial de activos como Telefónica Tech y la división de cable submarino, y hay opciones de venta inmobiliaria, como el alquiler de las oficinas de Madrid (Distrito C) y la venta del edificio de Gran Vía.
Pese a estas operaciones, la compra requeriría seguramente que Telefónica hiciera una ampliación de capital. Hace unos meses calculaban que podría ser cercana a unos 5.100 millones de euros, en torno al 21 % del valor de mercado de la compañía, pero hoy en día sería mucho menos.
La operación supondría un gran esfuerzo financiero para Telefónica, pero en Renta 4 estiman que podrían obtenerse unas sinergias -ahorros por la fusión- mayores a las de la fusión Orange-MásMóvil. Si las de MasOrange serán de 500 millones de euros en 2027, las de Telefónica y Vodafone España se estiman en 1.430 millones por tener una capacidad conjunta de gastos y capex -inversión- superior.
El tiempo dirá si se concreta y supone un revulsivo para la compañía en medio del ERE que está viviendo y el avance incierto de su nuevo plan estratégico. En Renta 4 estiman que tendría más sentido para Telefónica apostar por crecer en Alemania comprando 1&1, un mercado seguro y en el que podría aumentar su número de clientes y su negocio. Con ello se posicionaría con fuerza en este país liderado por Deustche Telekom, y lo sumaría a su posición de liderazgo en España, Brasil -que es ahora su mejor activo- y a los deberes que fuera haciendo en Reino Unido, en donde le queda terreno por crecer y deuda por reducir, pero es un mercado interesante. Todo ello tendría más sentido que lanzarse a por Vodafone España.