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El astrolabioBieito Rubido

Las siete plagas

Las de Egipto eran diez, las del Apocalipsis siete. Si viviese Alfonso Ussía, no explicaría la influencia perversa de los gafes. Él mantenía que Sánchez lo era, pero solo para los demás

Hace hoy una semana se produjo un accidente que perfectamente pudo ser evitado. Es cierto que siempre en las desgracias hay un punto de azar y otro de fatalidad. Esa coincidencia fatídica que un minuto antes podría haberse evitado de haber tenido un sistema ferroviario en condiciones. Nos creíamos poseedores de una moderna red de alta velocidad y resulta que no era cierto. La realidad era y es mucho más gris y ahora mismo dolorosa: cuarenta y cinco muertos vienen a demostrar que la realidad no puede ser ocultada por la propaganda ni por los relatos artificiales de un gobierno que nunca debió llegar a existir. Con él aparecieron en España hasta siete plagas. Las de Egipto eran diez, las del Apocalipsis siete. Si viviese Alfonso Ussía, no explicaría la influencia perversa de los gafes. Él mantenía que Sánchez lo era, pero solo para los demás.

El 30 de enero de 2020 la OMS, Organización Mundial de la Salud, declaraba la alerta mundial contra el Covid. En España nos lo tomamos con calma, especialmente el Gobierno sanchista, hasta el punto de que no decretó el confinamiento de la población hasta cuarenta días después. Eso sí, en el medio autorizó una manifestación que hoy es considerada una bomba de contagio. Fuimos uno de los países con más muertos de todo el mundo.

El 7 de enero de 2021 cayó sobre Madrid y todo su entorno geográfico una nevada de las que paraliza un país, Filomena, que tenía su antecedente en otra similar en la zona de León, cincuenta años antes.

El 19 de septiembre de 2021, comienza la erupción del volcán de la Palma, en Canarias, que se llevó por delante casas y haciendas de un buen número de habitantes de la isla. Termino de vomitar lava el 25 de diciembre de ese mismo año. Todavía hoy los afectados viven en su mayoría en barracones.

El 29 de octubre de 2024, cae sobre Valencia, especialmente sobre la localidad de Paiporta, una dana que supuso una media de doscientos litros por metro cuadrado durante horas. Entre la Aemet, la Confederación Hidrográfica del Júcar, la vicepresidenta Ribera que sigue todavía hoy a la fufa, Sánchez en la India, las obras del barranco del Poyo que no se ejecutaron y la delegada del Gobierno que hacía cálculos de cómo se podía aprovechar de la desgracia, doscientas personas perdieron la vida.

El 28 de abril de 2025, hacia el mediodía, España entera y Portugal sin merecerlo, nos vamos a un apagón general del sistema eléctrico. Se trata de algo sin precedentes en España y en toda Europa. Todavía hoy el Gobierno no ha logrado explicarnos lo ocurrido. Dejamos de ser un país fiable y moderno.

En agosto de 2025, por las más diversas causas –pirómanos, rayos de tormentas de verano, calor, viento y psicópatas marginales– se declaran incendios forestales en varias autonomías –Galicia, Extremadura, Castilla-León–. El PSOE, como siempre desde el 11M, a tratar de rentabilizar la desgracia.

El domingo pasado, el 18 de enero de 2026, pasadas las siete de la tarde, en la localidad cordobesa de Adamuz, un trágico accidente de trenes, siega la vida de cuarenta y cinco personas.

Van siete. Ojalá no ocurra ninguna más. No creo que sea una maldición. No busquemos causas mágicas ni supercherías como la de creer que al mover los restos mortales de Franco el 24 de octubre de 2019 se desataron todas esas desgracias sobre nosotros. Yo, además, tampoco creo en los gafes. Tengo para mí a la naturaleza, y a sus expresiones más feroces: vientos y tormentas, solo logró pararla, Cristo en el lago Tiberiades. Nuestra mayor plaga es una forma de hacer política abrasiva que es lo que ha caracterizado a Sánchez. Un hombre que no gana elecciones, que no tiene presupuesto, que no posee ni el apoyo de las cámaras, y sobre todo del pueblo. Cuando se gobierna contra el pueblo, como es el caso, todo se vuelve en contra del propio pueblo.