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HorizonteRamón Pérez-Maura

Prepárense: todo es susceptible de empeorar

Lo mismo puede pasar en cualquier momento con los pantanos y embalses que pueden quebrarse y llevarse por delante centenares de vidas en sus cauces naturales. La mayoría de estas obras datan del franquismo. Así que ya saben a quién van a echar la culpa

Menos mal que la Aemet nos anunció un enero seco. Las grandes cantidades de agua caídas el mes pasado hacen que en estas horas diluvie sobre mojado. Nos están mostrando lo que yo no recordaba haber visto en mis casi sesenta años de vida: los pantanos andaluces desaguando a lo que pueden para no verse desbordados.

Lo que está lloviendo en algunas partes de Andalucía es el triple de lo que cayó en la dana de Valencia. Pero parece que las administraciones están actuando con precaución y eficacia. Desalojar Grazalema quizá hubiera parecido un exceso en otra época. Hogaño parece lo menos que cabe hacer.

Empieza a cundir otro temor que me recuerda mucho al descuido con las vías férreas de alta velocidad. Estas llevaban años sin el mantenimiento verdaderamente debido. Ahora hay que suspender trayectos para que Mantenimiento pueda hacer su labor. Es decir, muchos españoles han estado jugándose la vida. No solo los que la perdieron en Adamuz. Pero solo ahora se ponen con ello diciendo primero que la culpa es de Rajoy y Aznar. Con un par.

Pues lo mismo puede pasar en cualquier momento con los pantanos y embalses que pueden quebrarse y llevarse por delante centenares de vidas en sus cauces naturales. La mayoría de estas obras datan del franquismo. Así que ya saben a quién van a echar la culpa. Aquí no se hacía el mantenimiento necesario porque en España no llovía y los pantanos y embalses eran prescindibles, según algunos 'ecolojetas'. Como ocurra alguna desgracia, la culpa será del mismo Francisco Franco Bahamonde por haber construido esas obras que dieron agua y electricidad a los españoles. Y que otros decidieron no mantener. Así se escribe la historia.

Pero el diluvio que estamos sufriendo no es solo en Andalucía. Allí solo es más excepcional. Como saben todos los españoles de la península, prácticamente no hay una provincia a la que no esté castigando duramente el agua. Ayer, a las 17:45, era tal la cortina de agua que se vertía sobre el centro de Madrid que desde la redacción de El Debate en un piso once en el barrio de Chamberí prácticamente no se divisaba el asfalto.

Permítanme que les enseñe un breve vídeo. Lo que se ve es un pequeño puente en un camino en una finca de mi propiedad en la provincia de Toledo. Crucé ese puente el pasado domingo. No corría una gota de agua, aunque el suelo ya estaba empapado. En los últimos 40 años nunca recuerdo haber visto correr más que un hilo de agua muy ocasionalmente. En el vídeo que sigue pueden ver cuál era la situación 72 horas después. De la nada a una riada que amenaza con llevarse por delante un puente de hormigón en el cauce de un arroyo ocasional. Ni siquiera de temporada.

Este exceso de agua puede ser casi tan dañino como la sequía. En muchas zonas se ha llevado buena parte de la cosecha de aceitunas y si las autoridades no lo impiden, tendrá otras graves consecuencias. La veda de caza mayor termina en Castilla-La Mancha el 21 de febrero. Y en estas circunstancias es prácticamente imposible montear. Si el Gobierno de la Junta de Comunidades no prolonga la temporada, guarros y venados, entre otras especies van a arrasar con todos los cultivos. Pero ya se sabe lo que importa a la mayoría de los gobiernos la suerte de los agricultores. Cuando suba el precio del pan y la cerveza, ya saben a quién echar la culpa. A la lluvia no. A quienes no adoptaron las medidas necesarias.