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El astrolabioBieito Rubido

ETA: volver a la cárcel

Se está cometiendo un delito de expropiación de un derecho: el que la Ley otorga a una persona para ser protegido del verdugo de su familiar. Se trata del alejamiento del asesino de la víctima

La indignidad moral perpetrada por PSOE y PNV poniendo en libertad a los asesinos de ETA es un misil a la línea de flotación de la democracia española. Lo es porque hasta ahora entendíamos que vivíamos en un Estado de derecho. Ahora estamos comprobando que somos víctimas de la arbitrariedad de dos partidos que tan solo representan a un grupo de ciudadanos y que ejercen un abuso de poder contra las víctimas de ETA. Alguien puede creer que estamos ante una elucubración teórica sin ningún matiz. Nada más alejado de la realidad. Se está cometiendo un delito de expropiación de un derecho: el que la Ley otorga a una persona para ser protegido del verdugo de su familiar. Se trata del alejamiento del asesino de la víctima.

Todavía quedan jueces en España. Fiscales ya no lo tengo tan claro, vista la manera de ensuciarse las manos de García Ortiz y el empeño contumaz de su colega Peramato por lograr su indulto. Si se hubiese limitado a jugar su papel, el que le otorga la Ley, y no hubiera traspasado los límites bien definidos en los textos legales y en las prácticas seculares en esta materia, García Ortiz –aunque su trayectoria no se compadecía con semejante puesto– hubiera pasado este trance del sanchismo. Prefirió jugar a la guerra sucia y ahora él y sus conmilitones sobreactúan buscando un indulto que no se merece.

De nuevo los fiscales tienen en este asunto la última palabra. Ver a los asesinos de ETA, criminales confesos que no se arrepienten, pasearse por las calles de nuestro país, solo habla de la decadencia moral y política que padecemos.

Los asesinos etarras deben volver a la cárcel. Ya no porque se trate de un castigo cuyo sufrimiento se impone al reo. Es una medida de protección de un tercero cuyo derecho es el que se vulnera. El fiscal no solamente se salta el espíritu de la Ley, sino que coadyuva al deterioro de la convivencia entre los españoles y a seguir profundizando en el desprestigio internacional de nuestro país. Como dije más arriba, todavía quedan jueces en España y espero que la decisión que ha permitido la crueldad de ver caminar por nuestras calles a terroristas sanguinarios, verdaderos motores ideológicos de Bildu, sea revocada por una justicia independiente.

No teman esos magistrados que deben tomar esas decisiones revocatorias de las arbitrariedades administrativas de PNV y PSOE. La ciudadanía española está con ellos y Sánchez y Marlaska muy pronto serán una mala pesadilla.