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en el recuerdoAlfonso Ussía

Plus Ultra

Ya han aparecido por Madrid comprobantes de votos por correo a nombre de ciudadanos que no han votado por correo. La gran ventaja que tienen estos gamberros que nos gobiernan, es que por tramposos que sean, no hacen bien las trampas

O mucho me equivoco, o el turbio y escandaloso asunto de la compañía aérea de un solo avión Plus Ultra va a llevar a un grupo de sinvergüenzas a la cárcel. Se librarán los máximos responsables y caerán los asnos obedientes. Ahora hemos sido informados de la extraña conexión de ese avión con Correos.

El amigo gordito y sonriente de Pedro Sánchez que manda en Correos ha adjudicado el voto por correo procedente de Venezuela a la representante de la aerolínea monoavión rescatada por el Gobierno de España. Me pregunto si no es más prudente adjudicar esos menesteres a una compañía aérea que tenga, al menos, dos aviones. Porque si se estropea el único avión que vuela en esa gamberrada volante de Sánchez, Ábalos, la tal Delcy y los altos directivos de la SEPI, a ver qué hacemos. Esos altos directivos de la SEPI, obedientes y sumisos, serán los primeros en pasarlo mal cuando la Justicia, si aún queda algo de ella, los reclame.

Cuando yo era niño montaba muy bien en bici. Y cuando mis padres me compraban una bicicleta nueva, lo que más ilusión me proporcionaba era el estuche de los parches para conculcar el escape de aire de los pinchazos. Y la bomba. Y no hablemos del timbre, que en ocasiones estaba tan duro el recorrido de la manivelita que lo hacía sonar, que provocaba caídas y accidentes. Ese estuche de parches de diferentes tamaños es muy recomendable para una compañía aérea de un solo avión, que por muy de Delcy que sea, también lo es de todos los españoles, que hemos pagado 55.000.000 de euros para que siga trasladando a Cuba, Venezuela y España maletas con dinero, maletas con objetos sospechosos, maletas con bolsitas raras y toda suerte de maletas de nublado contenido.

Sea un suponer que Delcy le llame a Ábalos para trasladarle una orden.

«Ábalos, mañana llegará a Barajas el avión. Lleva maletas. Guárdalas en tu despacho bajo siete llaves. Y por favor, no se te ocurra llegar tarde de la discoteca, porque son maletas con recibos de Correos falsificados para las elecciones que tenéis en Madrid. Alguna de ellas contiene billetitos de mi propiedad. Gracias mi sol. El avión aterrizará a las 2 de la mañana».

Y Ábalos, lógicamente indignado, pero siempre dispuesto a servir a Delcy. A las 2 de la mañana los tugurios privados están en su apogeo, y lo de ir a Barajas es un engorro. Lo que sería inadmisible e intolerable –para los socios separatistas catalanes inatmisipla e intulerapla–, es que Delcy, a las pocas horas, repita la llamada.

«Ábalos, que el avión tiene dos ruedas pinchadas y no tenemos estuche de parches. Suspendemos el vuelo hasta pasado mañana. Te dije, cuando el regalo de 55.000.000 de euros, que os habías olvidado del estuche de parches, y ni tú, ni los de la SEPI, ni Sánchez, ni Iglesias, ni el gordito sonriente de Correos, le disteis la menor importancia. Me han dicho los pilotos que sin estuche de parches no pueden volar, y si no lo hacen, perdéis las elecciones, porque los votos por correo que os enviamos, todos falsos, claro, son muchísimos».

Y el pobre Ábalos, de un lado a otro para enviar un estuche de parches en un vuelo de Iberia o de Air Europa, y así tapar los pinchazos del avión de Plus Ultra. Gobernar, en ocasiones, resulta un incordio. Y una gran responsabilidad.

Ya han aparecido por Madrid comprobantes de votos por correo a nombre de ciudadanos que no han votado por correo. La gran ventaja que tienen estos gamberros que nos gobiernan, es que por tramposos que sean, no hacen bien las trampas. Se envían a ellos mismos balas y cartuchos para hacerse las víctimas amenazadas, y la gente no para de reírse de esas paparruchas. Y ahora, lo de Correos y el avión de Plus Ultra.

Creo, y espero, que el martes 4 de mayo, llegada la noche, se abra con los resultados de las elecciones en la Comunidad de Madrid, la esperanza para toda España. Muchos de los tramposos de hoy se librarán de sus delitos, pero los de segunda fila, los burritos obedientes, ya pueden ir haciendo las maletas para no echar nada de menos en la cárcel.

Los coches celulares funcionan y no necesitan el estuche de los parches.

  • Publicado en la web de Alfonso Ussía el 30 de abril de 2021