Fundado en 1910
en el recuerdoAlfonso Ussía

Vanidoso caradura

Dice Irene Montero que jamás olvidará lo que ha hecho Pablo Iglesias en la política de «este país». Es honesta. De no haberla colocado en un ministerio innecesario como el de Igualdad, Montero, en lugar de discursos y decisiones rebosantes de majadería, seguiría en su honrado y respetable trabajo de cajera

Es tan vanidoso, tan dios de sí mismo, que abandonó la vicepresidencia vacía del Gobierno para frenar «al fascismo en Madrid». Hasta en Vallecas le ha ganado con holgura Isabel Ayuso. Es tan vanidoso, tan dios de sí mismo, que soñó que su candidatura podría alcanzar los 20 o 25 escaños, y ha quedado como última opción de los madrileños. Mandó a sus matones a apedrear a los candidatos de Vox y dos de ellos están detenidos. Porque Iglesias, además de un vanidoso caradura, es un cobarde que no se atreve a salir a la calle sin una decena de los policías que le ha prestado Marlasca y su grupo de gorilas «bukaneros».

Al final de la campaña, su vanidad se estremeció y anunció un posible abandono de la política, aceptando una oferta audiovisual del deleznable Roures. Pero pocos días después ratificó que, fueran como fueran los resultados electorales, su deber era formar parte del Parlamento de Madrid. Y lo dijo –in vídeo véritas–, sin vacilar en la mentira.

Dos horas más tarde de conocer la confirmación de su ridículo fracaso, Iglesias, rodeado de un grupo lejano al jabón y al champú, anunció que se retiraba de la política. «Dejo todos mis cargos (sic), dejo la política de partido e institucional, no sumo y no quiero ser un tapón que impida el relevo en Unidas Podemos». Muy emocionante.

Lo que no dijo fue, que en caso de recoger el acta de diputado autonómico por Madrid, hubiese perdido los más de 5.000 euros mensuales, con perspectiva de 16 meses, que le corresponden por sus dos años en la vicepresidencia del Gobierno, más hueca, necia, sucia e inútil de la breve historia de nuestra democracia. Abandona la política y deja tirados a sus votantes por dinero, sólo por dinero, y nada más que por dinero. Ha sabido multiplicar por siete su patrimonio, ha comprado o le han comprado un maravilloso chalé en La Navata de Galapagar con más de 2.000 metros cuadrados con piscina y jardín.

Pero Isabel Ayuso le ha quebrado los planes, como se los quebrará al otro gran perdedor de las elecciones madrileñas, Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno de España que se mantiene en La Moncloa gracias al apoyo de los herederos del terrorismo, de los separatistas catalanes y de los comunistas de Podemos. Garzón no cuenta. Es tonto y los suyos caben en un taxi.

Por los resultados, se puede confirmar que el gran propagador del odio, donde más ha concentrado su infectado producto ha sido entre los suyos. Convirtió a Podemos en un partido de cursis, resentidos, envidiosos y analfabetos a su particular servicio y el de su mujer. Dice Irene Montero que jamás olvidará lo que ha hecho Pablo Iglesias en la política de «este país». Es honesta. De no haberla colocado Pablo Iglesias en un ministerio innecesario como el de Igualdad, Irene Montero, en lugar de discursos y decisiones rebosantes de majadería, seguiría en su honrado y respetable trabajo de cajera, preguntando a los clientes más de un centenar de veces cada día: «¿ Con tarjeta o en efectivo?». Como Echenique. Como todos a los que abandona por ganar el dinero que la teta de la vaca política ya no le puede ofrecer. Eso sí, al fin ha beneficiado al pobre gafe. Gracias a su renuncia a recoger el acta, al fin será algo el ex Jemad Julio Rodríguez, que figuraba en el undécimo lugar de la candidatura de Podemos, y con la fuga de Iglesias salta al décimo, lo cual es una noticia de singular relevancia internacional.

Ayuso, arrolladora, y Vox, que ha aumentado sus apoyos y escaños a pesar de los desprecios y los insultos de los medios de comunicación, han expulsado al vanidoso y capitalista caradura de la política, y se prestan a hacer lo mismo con quien ha convertido la gobernación de España en una macedonia de mentiras, abusos, placeres y desastres íntimamente ligados con la psicopatía. Madrid es sabia, chula y resistente. Ha ganado el PP de Ayuso en todos los distritos de la capital del Reino, y en las ciudades y pueblos de su provincia, exceptuando Fuentidueña del Tajo y Atazar, esta segunda localidad de gran influencia electoral con sus noventa vecinos.

El cinturón rojo, cinturón azul. Y todo por venir. A ver cómo aguanta el ególatra de La Moncloa. Pero el capitalista caradura se ha marchado. Deja un reguero de odio y envidia. Los suyos son los primeros en agradecer su abandono. Es de esperar que Pallete y Movistar no compitan con Roures por contratarlo.

  • Publicado en la web de Alfonso Ussía el 6 de mayo de 2021