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Algunos ya están llamando fachas a los jóvenes por lo que dicen en el Barómetro Juventud y Género 2025, que acaba de salir. Pero es verdad que esta vez lo hacen con la boca pequeña. Porque hasta la izquierda ha percibido que ahí hay una rebelión juvenil contra su feminismo extremista que ya no se aplaca llamando fachas y ultras a los rebeldes.

Y hay algo más relevante y novedoso aún en el estudio y es la mayoría crítica con el tratamiento de los hombres ante acusaciones de violencia de género. La mayoría de los jóvenes cree que los hombres están desprotegidos ante las denuncias falsas y también cree que se ha perdido la presunción de inocencia de los hombres. Y hay más chicos de acuerdo con lo anterior que chicas, pero es que el porcentaje de chicas que lo piensa es también muy elevado.

Esto era un tema tabú hasta ahora, pero los jóvenes lo han roto, y hay que reconocer que también la Fundación Fad del Centro Reina Sofía por preguntarlo. Porque hasta hace poco ni se preguntaba por esta cuestión. Pero comienza a ser clamor cuando los jóvenes, como el resto de la sociedad, asisten, por ejemplo, a lo ocurrido con Julio Iglesias. Y no son las redes ultras, como dice la izquierda, es la cruda realidad que los jóvenes han conocido a través de las redes, de las teles y de los periódicos.

Y es que un medio izquierdista difundió en enero, casualmente en precampaña de las elecciones de Aragón, unas gravísimas acusaciones de acoso sexual contra Julio Iglesias. Con vídeo incluido de las supuestas acosadas, que luego supimos había sido hecho por actrices. Cuando todo el mundo había destrozado ya la imagen de Julio Iglesias, conocimos que las denunciantes le habían escrito mensajes cariñosos meses después de los supuestos acosos. Claro está, la Audiencia Nacional archivó el caso, y lo que ha quedado es la evidencia de una brutal campaña contra Julio Iglesias, jaleada por una izquierda que sigue diciendo eso de que no existen las denuncias falsas. Y los jóvenes tomaron nota, como ya la han tomado de tantos casos anteriores, como el de la denuncia contra Adolfo Suárez, casualmente también justo antes de las elecciones de Extremadura e igualmente archivada.

Julio Iglesias le ha puesto una demanda a Yolanda Díaz, al mismo tiempo que los jóvenes le dan la espalda a ella y a todo el feminismo de la izquierda. Que es el otro dato revelador de la encuesta, que hay una mayoría de jóvenes que dicen no ser feministas, no por estar contra la igualdad, sino porque identifican el feminismo con Yolanda Díaz o con Irene Montero. Este es el problema del feminismo actual. Que una buena parte de los ciudadanos, no solo los jóvenes, lo vincula con dos comunistas, sobradamente extremistas, de las que quieren encarcelar a Rubiales por besar a Jenni Hermoso o jalean campañas contra Julio Iglesias o Adolfo Suárez sin importarles ni la inconsistencia de las pruebas ni el archivo de los casos.

Lamentablemente, el feminismo de Díaz y Montero parece haberse apropiado de la imagen de todo el feminismo. Como si no existiera el liberal, que poco tiene que ver con el de ellas, y al que le repugna igualmente lo que hacen con Julio Iglesias o con Adolfo Suárez.