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Mitin del PSOE Soria, con el gran líder embutido en su nueva chupita blanca de los bolos fogosos. La ministra de los pendientes de plumas apaches, Ana Redondo, una profesora de Derecho pucelana, de 59 años y que heredó el friki-ministerio de Igualdad de Irene Montero, se viene arriba. En pleno entusiasmo mitinero, proclama enardecida que Sánchez es «el superhéroe de la democracia».

No es por aguar la fiesta, pero quizá convenga explicarle a la ministra que es más bien su Terminator. Vamos allá, Ana, que es fácil de entender:

Los cordones sanitarios del «superhéroe de la democracia» contra lo que él llama despectivamente «la derecha y la ultraderecha», o la «fachosfera», y el negar el derecho a la alternancia revelan una concepción claramente autoritaria de la política.

Para que haya democracia, Ana, es imprescindible respetar el derecho a existir del adversario político, que no enemigo, y muy en especial el de las minorías.

Es imprescindible también respetar la autonomía de los jueces y dejarles hacer su trabajo sin interferencias del Ejecutivo. En España los ministros insultan a los jueces y el presidente ha llegado a querellarse contra el que investiga a su mujer.

Es imprescindible la libertad de prensa, que los medios puedan convertirse en conciencia crítica del poder, que es su razón de ser última, pues de lo contrario no hay periodismo, sino solo relaciones públicas y entretenimiento. Pero aquí el Gobierno intenta aprobar medidas para acogotar la labor de la prensa, pone a parir a los periodistas críticos y califica las exclusivas que destapan las miserias del sanchismo de «bulos» y «máquina del fango».

En una democracia, como acaba de verse en Estados Unidos con el revés del Supremo a Trump, es imprescindible que el Tribunal Constitucional se atenga a sus funciones, en lugar de operar como una tercera cámara que crea ley, que corrige al Supremo y que está reescribiendo la Constitución por la puerta de atrás y fumándose al Parlamento.

Es imprescindible que el poder cumpla con su obligación de ser transparente y facilite informaciones públicas que todos tenemos derecho a conocer. Y no lo hace, invocando supuestas razones de «seguridad nacional», pretexto al que recurre hasta cuando se pregunta sobre cuánto tiempo tuvo Sánchez a su hermano escondido en la Moncloa, o a dónde y con qué pasajeros vuelan los Falcon.

Es imprescindible que el Gobierno respete la libertad de mercado y la independencia de las empresas privadas para regir sus destinos como consideren. Algo que aquí no ocurre, pues el Ejecutivo ha llegado al extremo chavista de tomar con más de 2.000 millones de capital público la primera empresa de telecomunicaciones del país.

Es imprescindible que la televisión pública observe su deber de neutralidad, dado que la sostienen los impuestos de votantes de todos los colores. Hoy TVE ha alcanzado unos niveles de partidismo y manipulación que hace solo siete años habríamos considerado impensables.

Y por si todavía te quedan dudas, estimada Ana, hay más:

– Jamás habían estado en el banquillo dos familiares directos del presidente (su mujer y su hermano), el ministro que era el hombre fuerte de su Gobierno, su fiscal general, ya condenado, y dos exjefes de su partido. El sanchismo se ha convertido en un estercolero, con el agravante de que estos casos han llegado de la mano de quien tomó el poder con solo 84 escaños en nombre de una supuesta regeneración democrática.

– Jamás un presidente del Gobierno se había aliado con un partido fundado y heredero de una banda terrorista y con dos formaciones separatistas de reciente pasado golpista. Esos tres partidos son socios preferentes del «superhéroe de la democracia».

– Jamás un presidente había mentido en sus promesas electorales de una manera tan aparatosa y descarada como lo ha hecho el «superhéroe de la democracia», que ha convertido la mentira en una herramienta política homologable.

– Jamás habíamos tenido un presidente que no puede pisar una calle que no esté blindada y que se niega a conceder entrevistas a los medios que no son de su cuerda.

—Jamás habíamos tenido, ni volveremos a tener, un presidente que debe su sillón a someterse a un fugitivo de la Justicia española y que ha aceptado negociar con él nuestro futuro en el extranjero y bajo la observación de un «mediador internacional».

Ministra, tu «superhéroe de la democracia» es en realidad estricnina para la democracia.

Un saludo atento y disfruta hoy muchísimo en el 8-M, donde damos por descontado que denunciarás con furia tu chapuza con las pulseras de las mujeres amenazadas, las fiestas putañeras de Ábalos, Koldo y compañía, la torpeza de un Gobierno que dejó en la calle a casi mil violadores de mujeres y los crecientes casos de acoso en el PSOE. Y es que ya lo decía el camarada Ábalos, padre fundacional del sanchismo: «Soy feminista porque soy socialista».