Fundado en 1910
HorizonteRamón Pérez-Maura

Volar sobre el estrecho de Ormuz

El régimen de los ayatolás ha llevado a Irán a la catástrofe que vive hoy. A la otra orilla del estrecho de Ormuz, Omán es hoy un país modélico dentro de las posibilidades de la región

Omán es un país fascinante. El desnortamiento de Irán tras el ataque israelí y norteamericano que acabó con cuarenta dirigentes en cuestión de horas se pone de manifiesto en el hecho de que el Sultanato de Omán ha sido siempre el punto de encuentro y diálogo por antonomasia en la región. Tres días antes del ataque a Teherán, era en Mascate donde se reunían los negociadores norteamericanos e iraníes. Al día siguiente del ataque, Irán bombardeaba Omán.

El Omán moderno es una obra casi personal del Sultán Qabús, que reinó durante medio siglo (1970-2020). Llegó al poder dando un golpe de palacio y derrocando a su padre, el Sultán Saíd III, que tenía al país en una pobreza espantosa. Habiendo petróleo, se negaba a explotarlo, no había más que una línea de teléfono en todo el país, la que unía sus palacios de Mascate y Salalah. Apenas había carreteras asfaltadas…

Con la ayuda de sus compañeros de la Academia Militar de Sandhurst Qabús derrocó a su padre y lo mandó a vivir al hotel Connaught de Londres. Se me ocurren exilios peores. El cambio y desarrollo del país fueron radicales. La primera vez que fui a Omán en 1991 había mujeres policías. Y su uniforme tenía una falda por encima de la rodilla…

En noviembre de 1995 fui invitado a las celebraciones por los 25 años del reinado de Qabús junto con mi mujer Clara Isabel de Bustos. También fueron invitados mi colega y amigo Darío Valcárcel y su mujer Beatriz Rodríguez Salmones. Por iniciativa de Darío, pedimos incluir en el viaje una visita al estrecho de Ormuz. Como han podido ver estos días, en El Debate hemos dado imágenes satelitales de Ormuz con los barcos parados a ambos lados después de que Irán haya cortado el paso de Ormuz. La orilla norte es enteramente iraní y la del sur es una península omaní aislada del territorio del sultanato por los Emiratos Árabes Unidos. Una especie de Gibraltar omaní en territorio emiratí.

Nunca olvidaré aquel vuelo. A mí siempre me ha dado miedo volar. Y más en un pequeño avión como aquel. Al facturar en el aeropuerto a las seis de la madrugada, nos hicieron subirnos a la báscula con nuestras maletas. Aquello daba poca seguridad. El avión tenía muy pocas filas de pasaje y apenas el marco de una puerta inexistente separaba la cabina de mando del resto del avión. Estábamos sentados en primera fila esperando la llegada de los pilotos cuando Beatriz, que notaba mi angustia, dijo: «No te preocupes, el comandante tiene pinta de ser un marine americano». Pasó un rubio alto y cuadrado, y el avión se puso en marcha cuando mi mujer se dio cuenta de que el piloto no tenía mano derecha. Solo un muñón. Y cuando se lo dijo a Beatriz, esta con los ojos fuera de las órbitas, exclamó: «¡Y en la izquierda solo tiene dos dedos!».

El vuelo transcurrió sin mayor contratiempo. Ver amanecer volando sobre el Golfo de Omán es un espectáculo de una belleza sin igual. Pero lo más increíble era ver los superpetroleros navegando hacia Ormuz en fila, como si fueran hormigas, pero en una línea que casi se perdía en el horizonte. Eso es lo que Irán ha interrumpido ahora. El comercio del 20 por ciento del petróleo mundial.

Pasamos dos días en la localidad de Jasab. Al anochecer salían lanchas fuerabordas para llevar elementos de contrabando a Irán. Un espectáculo impresionante. Pero no piensen en nada malo. Lo que más necesitaban los iraníes eran piezas de repuesto para sus automóviles norteamericanos, imposibles de conseguir en el mercado oficial desde el asalto a la Embajada de Estados Unidos en 1979. La calle principal de Jasab era una sucesión de pequeños locales con una mesa, una silla, un teléfono y una persona que lo atendía y escribía en una libreta. Sobre la entrada, el mismo cartel en todas ellas: «Import-Export».

El régimen de los ayatolás ha llevado a Irán a la catástrofe que vive hoy. A la otra orilla del estrecho de Ormuz, Omán es hoy un país modélico dentro de las posibilidades de la región, regido hoy por el Sultán Haitham, primo de Qabús. Nunca me canso de volver a ese país fascinante y espero poder volver a hacerlo este mismo año.