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El astrolabioBieito Rubido

La España de Sánchez según la publicidad de la radio

La mañana radiofónica de España es una advertencia continuada de que nos pueden robar, ocupar nuestra casa, que no nos llega el dinero para algo tan elemental como es pagar la factura de la luz y que el futuro no nos ofrece más horizonte que terminar solos en una residencia de ancianos

Existe un viejo aserto en la profesión periodística que afirma que los medios de comunicación son un fiel reflejo de la sociedad en que se desarrollan y ejercen su actividad diaria. Si ustedes echan un vistazo a los canales de televisión, escuchan diferentes programas de radio y leen algunos diarios, comprobarán que España vive una polarización que se desliza hacia la confrontación civil. Nunca en los últimos cincuenta años habíamos vivido este grado de violencia verbal e ideológica. Para llegar hasta aquí tuvo que darse un buen número de circunstancias. Por ejemplo, la irrupción de la cultura digital, mal digerida todavía, es un elemento sin el cual es imposible entender esta polarización. En España, sin embargo, la presencia de un político llamado Sánchez, que no respeta el juego democrático y que ha violentado todos los consensos, explica e incrementa la desazón y confusión que vive el conjunto de la ciudadanía.

Un buen ejercicio para entender y explicar, pero no justificar, el grado de crispación que ha alcanzado la España de hoy es escuchar la radio española, en sus distintos diales y ofertas, en las primeras horas de la mañana. No a los líderes de opinión que cada día analizan la actualidad desde su prisma y con su personalidad bien acusada. No. A lo que hay que prestar atención, y tal vez está más pegado a la realidad que el análisis del periodista, son los mensajes publicitarios que se dejan escuchar a esas horas.

Veamos algunos ejemplos. En apenas dos minutos nos ofrecen sistemas distintos de alarmas para evitar que nos roben u ocupen nuestras viviendas. A continuación, otras dos ofertas de agencias diferentes tratan de convencernos de que si ellos se encargan de alquilarnos un piso nos garantizan que no padeceremos inquiokupas. También nos recuerdan que el recibo de la luz está por las nubes, así que nos aseguran que el recibo puede ser más barato y no lo es por culpa de poderes ocultos. Para colmo no paran de adelantarnos nuestro futuro en soledad, animando a nuestros hijos a llevar a padres y abuelos a una residencia de ancianos. Ya ni se escuchan a los Fernández que, por lo visto, son muy amables.

La mañana radiofónica de España es una advertencia continuada de que nos pueden robar, ocupar nuestra casa, que no nos llega el dinero para algo tan elemental como es pagar la factura de la luz y que el futuro no nos ofrece más horizonte que terminar solos en una residencia de ancianos; eso sí, nuestra familia podrá venir a visitarnos cuando quiera, es decir, nunca. Esto ya no es una advertencia. Es un lamento, el que se escucha cada mañana en la radio de España, en la España de Sánchez.