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HorizonteRamón Pérez-Maura

La mentira del «no a la guerra»

En las municipales de 2003, en pleno auge del «no a la guerra», el PP sacó medio millón de votos más que en 1999. Subió un 7,4 %. Es verdad que el PSOE sacó 123.000 votos más que el PP. Pero lo que es difícilmente sostenible es que el «no a la guerra» hiciera perder votos al PP entonces

Cada uno es libre de engañarse con lo que quiera. La izquierda española cree que el grito del «no a la guerra» les da votos y evocan su uso en 2004 en la victoria electoral de Zapatero. Ha sido muy relevante el pinchazo en la participación de manifestantes en el Día de la Mujer de este año. Claramente, preferían irse a tomar un aperitivo antes que tomar las calles. Y eso que este año habían añadido el «no a la guerra» a los lemas feministas. Pero ni por esas. Ni lo uno, ni lo otro.

En lo personal, aquella guerra supuso para mí, como periodista, todo un reto. El ABC que dirigía José Antonio Zarzalejos fue el único periódico español que defendió la posición del Gobierno Aznar y la de Estados Unidos. En otras palabras, la del Trío de las Azores: Aznar, Blair, Bush, que en realidad era un cuarteto porque el anfitrión, José Manuel Durão Barroso, participó en todo menos en la foto.

No era fácil mantener esa línea editorial. Pero tuvo una consecuencia evidente. Como éramos el único periódico que tenía ese enfoque, era imprescindible leernos. Aún más, recuerdo la conversación que tuve con el alcalde saliente de Las Palmas de Gran Canaria, José Manuel Soria, que me decía en esos días que era imprescindible leer ABC para tener un argumentario en la campaña electoral porque el propio Partido Popular no lo estaba proveyendo.

Y es a esa campaña electoral a donde quiero llegar. Era la campaña de las elecciones municipales y autonómicas del 25 de mayo de 2003. En España el «no a la guerra» estaba en todo su apogeo. ¿Qué resultado generó ese lema en las urnas? Es un poco difícil medirlo en los comicios autonómicos, pues cuatro comunidades no tenían elecciones ese día: Andalucía, Cataluña, Galicia y País Vasco. Pero todas las ciudades de España votaron a la vez en los comicios municipales. Unas elecciones en que el voto tiende a dispersarse más por la cantidad de candidaturas locales que concurren, tanto a izquierda como a derecha. Pero hay un dato incontestable: la comparación del voto total por partidos entre esas elecciones y las de 1999.

En las municipales de 2003, en pleno auge del «no a la guerra», el PP obtuvo 7.875.762 votos, frente a los 7.334.135 de 1999. Es decir, sacó medio millón de votos más. Subió un 7,4 por ciento. Es verdad que el PSOE sacó 123.000 votos más que el PP. Pero lo que es difícilmente sostenible es que el «no a la guerra» hiciera perder votos al Partido Popular en 2003. Quizá el sanchismo debería hacérselo mirar de aquí al domingo en Castilla y León. Y no olvidemos otro factor muy relevante. Aquel «no a la guerra» era un grito contra el Gobierno de Aznar. Hoy gobierna Sánchez.

Las elecciones que perdió el PP fueron las del 14 de marzo de 2004. Pero esas no fueron por ninguna guerra. Esas fueron por un atentado terrorista con magnitud de masacre que se perpetró en Madrid el 11 de marzo. En diciembre de 2001, en su segundo comunicado después de los atentados del 11S en Nueva York, Osama bin Laden ya puso Al Andalus como objetivo. Y España no había movido un dedo. Pero la izquierda española decidió emplear el 11M contra el Gobierno y no contra los que lo perpetraron. Y parte de la derecha se dedicó a hacer informes conspiranoicos. Así nos fue a todos.