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Pasen y leanGonzalo Cabello de los Cobos

Leonor y la importancia de entender la política de verdad

La Princesa Leonor se enfrentará a muchas incertidumbres, en un contexto de una Europa cada vez más débil y con menor capacidad de influencia. Y esas debilidades suelen ser aprovechadas por populistas, oportunistas y actores que buscan desestabilizar los sistemas democráticos en su propio beneficio

Hace poco hemos sabido, por un comunicado de Casa Real, que la Princesa Leonor va a estudiar Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III. Más allá de lo que puedan pensar unos y otros, me parece una elección sumamente interesante.

Su padre, el Rey Felipe VI, eligió también una universidad pública para estudiar Derecho. Eso está muy bien, pero que sea pública tampoco es relevante, en realidad. Si hubiese decidido estudiar en Harvard, estaría también en todo su derecho.

Elegir estudiar Ciencias Políticas demuestra que Leonor, más allá de lo que podemos entrever por la información institucional y los pocos discursos que ha dado, empieza a tener personalidad pública propia y, sobre todo, criterio.

La gran mayoría de nuestros políticos desconoce que existen disciplinas como la teoría política, que sirven para entender las diferentes corrientes de pensamiento que han guiado al mundo durante siglos. Pero tampoco es una sorpresa. Lo que impera hoy es una política de la inmediatez, sin profundidad, dominada por la confrontación y la necesidad constante de generar impacto. El resultado es un debate público cada vez más superficial, donde los idearios programáticos existen, pero muchas veces se simplifican hasta convertirse en eslóganes.

Podría apostarme mucho dinero a que, si paras a diez políticos por la calle y les preguntas qué diferencia hay entre una democracia y una democracia liberal, la mayoría no sabría explicarlo. Y, sin embargo, esas diferencias son fundamentales para entender cómo funcionan nuestras instituciones.

Por eso es importante que la Princesa aprenda qué es en realidad la política, la de verdad; qué hay detrás de las acciones de algunos partidos. Yo siempre pongo el mismo ejemplo cuando alguien me dice que lo que hace o dice Pablo Iglesias o Gabriel Rufián es una locura o una improvisación. No se equivoquen. Más allá de que se comparta o no su posición, ambos conocen bien el marco ideológico en el que se mueven. Sus discursos responden a tradiciones de pensamiento muy concretas que llevan décadas en desarrollo.

El otro día hubo escándalo cuando la portavoz de Más Madrid dijo en la Asamblea que «nadie debería tener diez casas, nadie, ni diez ni tres; no existe el derecho a tener diez casas, existe el derecho a tener una casa. Nadie debería tener diez casas y a quien las tenga hay que freírle a impuestos y expropiárselas, claro que sí».

Más allá de lo llamativo de la frase, este tipo de planteamientos no surge de la nada. Responde a una visión ideológica muy concreta sobre la propiedad y la organización de la sociedad. Se podrá estar en desacuerdo, y es lógico que así sea en muchos casos, pero conviene entender de dónde viene antes de despacharlo como una simple ocurrencia.

Por eso creo que es importante y acertado que la Princesa de Asturias estudie Ciencias Políticas. Lo hará, además, rodeada de alumnos de todo tipo y con profesores de muy distintas corrientes ideológicas. Y eso, bien aprovechado, es muy valioso. Si es la persona que todos esperamos, esta experiencia le permitirá comprender con claridad quién y por qué cuestiona la institución que algún día representará. Porque no hay mejor manera de enfrentarse a un adversario ideológico que entendiendo en profundidad su pensamiento.

El mundo es cada vez más complejo y todo apunta a que no va a ser más sencillo en el futuro. La Princesa Leonor se enfrentará a muchas incertidumbres, en un contexto de una Europa cada vez más débil y con menor capacidad de influencia. Y esas debilidades suelen ser aprovechadas por populistas, oportunistas y actores que buscan desestabilizar los sistemas democráticos en su propio beneficio. Tenemos ejemplos de sobra.

Cuantas más herramientas intelectuales tenga nuestra futura reina, más posibilidades tendrá la institución que representa de adaptarse y sobrevivir. Solo queda esperar y ver.