Montero, en camilla
Lo del «accidente laboral» es un colapso con muy mal arreglo. Por más alabanzas que hagan los socialistas a la Guardia Civil hasta el final de la campaña, esto no tiene arreglo
Mi compañera en El Debate Ana Martín ha resumido la situación de la campaña de María Jesús Montero de forma magistral: «venía a hablar de la sanidad pública y es ella la que sale de la campaña en camilla.» Verdaderamente, no lo puede estar haciendo peor. Porque hablar de «accidente laboral» en la muerte de los dos guardias civiles que perseguían a los narcos no es un lapsus linguae. Que además repitió. Ésa es una afirmación calculada para dar amparo al ministro Grande-Marlaska que tuvo la desvergüenza de no acudir al funeral de los agentes.
Veremos qué repercusión tiene en la campaña. No parece probable que atraiga el voto de los 16.000 miembros del benemérito cuerpo que viven en Andalucía. Además de sus familiares, que saben bastante bien lo que es la profesión de esos agentes. Y algo parecido sospecho que pensarán los 13.000 policías nacionales que trabajan en la comunidad autónoma andaluza y sus familias.
Es una pauta bastante común en los últimos años que el Partido Popular meta la pata en la última semana de campaña. Todavía no lo ha hecho, aunque lo de la canción de la campaña electoral cantada por el propio Juanma Moreno tiene delito. Pero lo del «accidente laboral» es un colapso con muy mal arreglo. Por más alabanzas que hagan los socialistas a la Guardia Civil hasta el final de la campaña, esto no tiene arreglo.
Recordemos además que este gobierno se ha negado reiteradamente a dar a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado la condición de profesión de riesgo. Algo que sí tienen las policías del País Vasco y Cataluña. Que además tienen sueldos más altos.
A nadie puede sorprender que el ministro fuese abucheado ayer en su visita a la Academia de la Guardia Civil en Baeza. Es difícil encontrar un ministro del Interior que haya tratado peor al benemérito cuerpo. Era inimaginable que un ministro no asistiera a los funerales de agentes muertos en actos de servicio. Y Grande-Marlaska en lugar de acompañar a las familias en la despedida de sus seres queridos se fue a Tenerife a acompañar a los ministros de Sanidad y Administración Territorial en la gran representación teatral que organizaron para distraer la atención del juicio contra Ábalos, Koldo y Aldama. Única razón por la que el barco fue desalojado en territorio español.
Aunque lo que sí habrá que reconocer es que el sanchismo demuestra mucha cohesión entre sus miembros a la hora de apoyarse. Porque ya hace falta tener ganas de suicidarse. Aunque tal vez la realidad sea simplemente que María Jesús Montero sabe perfectamente que su campaña no tiene salvación y tampoco le importa tanto porque ella no quería presentarse.
Yo sospecho que a estas alturas Montero no tiene ni intención de recoger el acta de diputada en el Parlamento andaluz. Hay quien cree que lo haría para renunciar al Congreso e irse como senadora de representación autonómica y ser la portavoz en el Senado. Eso tiene el aliciente de un buen sueldo bastante mejor. Pero eso pasa por desalojar a la expresidenta andaluza Susana Díaz. No estoy yo seguro de que Sánchez se pueda permitir ese lujo a estas alturas del partido. Y, si lo que dicen las encuestas se confirma, yo creo que Montero se va a quedar encantada en el Congreso de los Diputados y en la vicesecretaría general del PSOE. O de lo que quede de él.