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HorizonteRamón Pérez-Maura

Un día normal en la vida de España

Apuesto a que, si un día deja la Moncloa, nos encontraremos un agujero mayor que el que sufrió Mariano Rajoy. Y creo que eso no es discutible. Salvo para los más sectarios

Pedro Sánchez dio ayer una rueda de Prensa en la Santa Sede como si fuera el presidente del Gobierno de un país en el que todo transcurre con normalidad. Él mismo dijo que el que la UCO haya ido a Ferraz no tiene mayor importancia. Entra todos los días en muchos sitios. No fue un registro. Fue un requerimiento que suma nueve horas en el momento de escribir esta columna. Y ni se inmutó. En España no pasó casi nada ayer: Además de en Ferraz la UCO entró en la Fundación Pablo Iglesias, otras sedes del PSOE y el domicilio de Santos Cerdán. Por cierto, Cerdán fue imputado, también ayer, por el juez de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, en la causa en la que se investiga a Leire Díez. Y con ellos, gran sorpresa, la gerente del PSOE, Ana María Fuentes, y el exsecretario de Estado Gaspar Zarrías, que fue condenado a nueve años de inhabilitación en la causa de los ERE. Zarrías recurrió a Conde-Pumpido y, por supuesto la condena fue anulada y se ordenó nuevo juicio. Pues veremos si se le van acumulando los juicios. Y lo de Ana María Fuentes tampoco es una cuestión menor. Ya hemos perdido la cuenta de los responsables de la gestión interior del PSOE que tienen que comparecer ante los tribunales.

Siempre me acuerdo de las portadas genialoides que hacía Luis María Anson en ABC. En la década de 1990 hubo una violación y asesinato de una prostituta en un garito de la carretera de La Coruña. El titular de portada de ABC fue –cito de memoria– «La Guardia Civil detiene a un guardia civil por violación y asesinato». Me viene esto a la cabeza porque ayer, en un día de lo más normal en España, la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil accedió a la Dirección General de la Guardia Civil por orden del juez de la Audiencia Nacional. Es decir, el señor juez tiene indicios de un caso de corrupción porque el comandante Rubén Villalba tuvo tratos poco ortodoxos con la fontanera del PSOE Leire Díez. Así que para allá ha enviado don Santiago Pedraz a la Guardia Civil a que investigue a la Guardia Civil. Todo muy normal.

Está Leire Díez, que empezaron por decir que no la conocían y ya no saben qué cara poner cuando aparece sistemáticamente en los sumarios en los que se le acusa de «desestabilizar sistemáticamente» a los jueces del hermano –cuyo juicio empieza hoy en Badajoz–, y de la mujer de Sánchez. Verdaderamente, están que se salen. Y luego Pedraz nos trae un auto en el que señala la organización delictiva de Leire Díez que consideraba el caso Hidrocarburos como una prioridad. Claro que sí. Ahí había sustancia y mucha.

Esta cascada de disparates que he enunciado es hoy un día normal en la vida de España. En cualquier democracia occidental se llevaría el Gobierno por delante desde el primer minuto del desbarajuste. Pero aquí estamos con el presidente del Gobierno vendiéndonos la supuesta estabilidad que él habría conseguido y el éxito económico. Apuesto a que, si un día deja la Moncloa, nos encontraremos un agujero mayor que el que sufrió Mariano Rajoy. Y creo que eso no es discutible. Salvo para los más sectarios.